Eljefe’s Weblog


CAPITULO 10

¿LAVADO DE IMAGEN?

El 20 de julio de 1989, la asamblea de la patronal burgalesa, la FAE, acuerda el nombramiento de Antonio Miguel Méndez Pozo y de Angel Hernández Marín como “empresarios del año”, El galardón había sido instituido una año antes por la filial bur­galesa de la CEDE. En esa primera edición, los empresarios del año fueron José María Yartu, los hermanos José y Avelino Antolín Toledano, José Ignacio Nicolás Correa, Feliciano Ibáñez López y Pedro Ballvé Lantero. Con el galardón se pretendía expresar el reconocimiento del colectivo empresarial burgalés a los que destacaran por su labor en favor de la promoción económica y social de Burgos.

Los trabajadores del Grupo inmobiliario Río Vena no quieren callar su alegría por el premio concedido a su jefe y dicen que “tal distinción hac,e justicia a la realidad”. El pre­mio concedido a Míchel -apelativo familiar que emplean sus propios trabajadores al referirse al consejero delegado de Río Vena- supone para ellos “reconocer que Méndez Pozo no está siendo más que la víctima propiciatoria de intereses que van más allá del plano empresarial”. Méndez Pozo agradece el apoyo de sus obreros, pero sólo quiere interpretar que el premio es el reconocimiento público de su trayectoria profesional.

El presidente de la Federación de Construcción, Jesús de las Heras, hace una lectura

bien distinta:                    ~

-Es un hecho clásico en las instituciones burgalesas. Se trata de antiguas reminis­cencias del nacional-sindicalismo con las que se intenta afianzar el caciquismo en esta ciudad. Los únicos méritos de este señor son los de usurpar un mercado al resto de compañeros del sector.

En marzo de 1991, José María Yartu González sale reelegido presidente de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Burgos, cargo que ya ocupaba desde diciembre de 1986, cuando sustituyó a Antonio Medrano de Pedro. Junto al director general de Conservera Campofrío, es elegido vicepresidente de la Cámara Vicente Redondo Andrés, a su vez presidente de la FAE. En el nuevo comité ejecutivo figuran otras siete personas, entre ellas Antonio Miguel Méndez Pozo, en representación de Diario de Burgos, S. A.

Para muchos ciudadanos la sorpresa no está en que Méndez Pozo entre en el equipo directivo de la Cámara de Comercio, sino el que acceda al cargo en representación del periódico decano de la ciudad y no por sus empresas de construcción. Antonio Miguel Méndez Pozo tiempo atrás se había convertido en el principal accionista de Diario de Burgos, aunque hasta entonces nada se sabía oficialmente. La venta del centenario periódico se produjo a raíz de la Junta General ordinaria celebrada el 8 de mayo de 1988. Grupos empresariales e incluso el PSOE estudiaron la posibilidad de entrar en la operación de compra que por fin facilitaba un sector del accionariado. El veterano periodista burgalés Julián Martínez lo relata así en su libro sobre los 75 años de vida de la Asociación de la Prensa de Burgos:

“Diario de Burgos, desde su nacimiento, había pertenecido prácticamente en su totalidad a dos grupos de raigambre burgalesa. Uno, primero y mayoritario, representa­do por los herederos y descendientes del fundador Juan Albarellos, y otro, minoritario, que aparecía configurado en tomo a la familia de la Cuesta.

El discurrir del tiempo dio paso a nuevas generaciones de esas mismas familias, parte de las cuales se alejaron de Burgos y para las que la vinculación con el periódico apenas si iba más allá de los nexos conductores fijados por el dividendo anual. Fue la representación de este sector la que durante la Junta General de Accionistas de 1988 se planteó la venta de su parte que, en conjunto, afectaba grosso modo, al 70 por 100 del capital de la empresa. Con esta escisión abierta, el grupo editor de El Correo Español-El Pueblo Vasco, de Bil­bao, se interesó por adquirir el 35 por 100, lo que no llegó a prosperar. Situado el problema en ese punto, la operación de compra fue suscrita por un grupo de industriales burgaleses, entre los que se encontraba José María Yartu, Pedro Sainz Yangüela, Antonio Miguel Méndez Pozo y algunas otras personas en plano minoritario, como Pedro García Romera (…) La parte de la propiedad que, en principio, no había entrado en la operación de com­pra-venta (un 30 por 100, aproximadamente) (…) acabaría también siendo enajenada, al tiempo que, del consorcio que formalizó la operación primera, se retirarían José María Yartu y Pedro Sainz, tras ser adquirida su parte por Antonio Miguel Méndez Pozo…”

La entrada de los nuevos accionistas se fraguó en el despacho del alcalde de Burgos José María Peña, que fue quien propuso a los mencionados empresarios hacerse con el control del rotativo y evitar de esa forma que el decano de la prensa burgalesa cayera en manos de una empresa vasca. Tras la operación, en junio de 1989 entraron como nue­vos consejeros de DB Pedro García Romera y la compañía mercantil Fuente Peñoñori, representada por José María Yartu. García Romera accede a la vicepresidencia en junio de 1991 y, un año después, se convierte en el nuevo presidente de Diario de Burgos, con Miguel Méndez Ordóñez de vicepresidente y con los vocales José María Yartu, Gonzalo Albarellos, Juan Carlos Méndez Pozo, Miguel Fernández Mardomingo y Miguel Angel Gómez de Liaño. En mayo de 1994, Yartu abandona definitivamente su presencia en Diario de Burgos. Antonio Miguel Méndez Pozo, con su mayoría en DB, pasó a ostentar la figura de editor. En febrero de 1992, el consejo de administración había acordado nombrarle apoderado, es decir, el máximo representante de la empresa. En su nueva faceta empresarial Méndez Pozo adopta importantes iniciativas, como la venta de los locales de la papelería Tagra, en la calle de Vitoria, y la adquisición de una nueva rotativa Heidecberg-Harris, cuyo botón de puesta en marcha aprieta por primera vez el presidente de la Junta, Juan José Lucas, el 2 de octubre de 1992. Bajo una carpa instalada para la ocasión, Méndez Pozo aprovechó la circunstancia del estreno de la rotativa para criticar al gobierno socialista por tener a Burgos en el olvido Míchel no se contentó con convertirse en el dueño de Diario de Burgos y se intro­dujo en otros grupos de prensa como la agencia de noticias ICAL y el periódico El Mundo de Valladolid, del que se desvinculó posteriormente. Méndez Pozo, durante una entrevista en RNE en vísperas del comienzo del juicio de la construcción, explicaba sus nuevas aventuras empresariales:

-Creo que en mi libertad puedo hacer el uso que de la misma se deriva. Y, por supuesto, yo soy un empresario, un empresario que ha luchado siempre, que trata de ir mejorando en su posicionamiento, que, por supuesto, está abierto a cualquier expectati­va que se derive de esa vivencia empresarial. En un momento determinado surge la posibilidad de meterme en los medios de comunicación y lo hago con el total y absolu­to convencimiento de que inclusive pudiera estar haciendo un servicio.

-¿Esto no puede ser un intento de crear un clima de opinión favorable hacia usted?

-A lo largo de estos tres años y medio le puedo asegurar que mi deterioro social en

Burgos ha sido nulo. Yo diría que al revés, he recibido mucho más apoyo hacia mi per­sona. Creo sinceramente que con los apoyos diarios que recibo no tengo que buscar nada para lavar mi imagen, porque mi imagen está perfectamente limpia…

Poco después del cambio de accionariado de Diario de Burgos, el 20 de septiembre de 1989, sale a la calle Diario 16 Burgos, publicación del Grupo 16 que ya había inicia­ do experiencias de periódicos locales en otras provincias. Para la salida del diario en

Burgos se creó una sociedad con mayoría del Grupo 16. Juan Renedo Sedano entra en contacto con Alfonso de Salas, editor de Diario 16, y se entera de que en Burgos un grupo de empresarios, entre los que figuran Vicente González, Moral Cayuela y Leo­nardo Carcedo, estaban a punto de sacar el periódico. Renedo, que desde el principio tuvo muy claro la importancia de contar con con un órgano de expresión, negocia direc­tamente en Madrid para hacerse con el proyecto. El empresario burgalés aporta 50 millones de pesetas a la sociedad editora del periódico, publicaciones Y Prensa de Bur­gos, S. A., y facilita uno de sus locales como sede de la redacción de Diario 16 Burgos.

En su primera etapa dirigió el periódico el periodista burgalés, afincado en Madrid,

Arsenio Escolar, quien anunció que iba a ser “un periódico pluralista, defensor de las libertades y comprometido con las mejores causas burgalesas. Pero enemigo de las pos­turas demagógicas Y de los provincianismos miopes”. Desde su salida, Diario 16 Bur­gos mantuvo un claro posicionamiento crítico con respecto a todos los implicados en el caso de la construcción, especialmente en lo que afectaba a José María Peña ya Anto­nio Miguel Méndez Pozo.

El alcalde de Burgos utilizó todas las armas en su poder para fastidiar al periódico que le hacía blanco constante de sus críticas y de sus tiras de humor. Los anuncios de procedencia municipal brillaban por su ausencia, e incluso en varias ocasiones impidió que recibieran en Diario 16 Burgos comunicados de prensa que el Ayuntamiento hacia llegar al Diario de Burgos, emisoras de radio y corresponsales de otros medios. Arsenio Escolar entendió que esta discriminación era motivo más que suficiente para retirar a José María Peña el título el presidente de honor de la Asociación de la Prensa de Bur­gos. No lo entendió así la propia asociación, que lamentó que el Ayuntamiento burgalés no aplicara el principio de igualdad y trasparencia, aunque opinó que el debate suscita­do debía resolverse en las esferas políticas, para que la crispación de la vida ciudadana no se extendiera al conjunto de la sociedad. La asociación de los periodistas entendió que en el fondo del asunto se intentaba involucrar a un colectivo en las guerras particu­lares de determinados individuos y grupos de presión.

En un artículo editorial, Diario 16 Burgos contraatacó a Peña:

“Sepa el alcalde que no nos callará. Sepa que con su postura respecto a Diario 16

está mostrando una vez más sus escasas convicciones democráticas”.

Las malas relaciones Peña-D16 sólo tuvieron una excepción en agosto de 1991, cuando Juan Renedo ya había abandonado su experiencia de empresario periodístico y dirigía el rotativo Oscar Campillo. El alcalde llegó a conceder una entrevista a Dia­rio 16 Burgos, en la que se confesó como una persona normal y asequible, deseosa de convivir con la gente y pasear por la ciudad, adorado por la mayoría de sus conveci­nos aunque consciente de que “también hay quien me odia a muerte”. Hasta entonces todos los comentarios de Peña sobre D16 Burgos tenían otro cariz. Como este de diciembre de 1990: “… un periódico creado en Burgos al parecer con el único objeti­vo de acabar con José María Peña, quiero pensar que sólo como alcalde, y que, lejos de conseguir tan noble como democrática meta, en los 15 meses que lleva funcionan­do ha conseguido unas pérdidas económicas cuantiosas, con clarísimas perspectivas de un mayor y continuo agravamiento, sin duda porque el número de lectores con que cuenta es muy inferior al de rusos que, hasta a hora, leían el catecismo”. Unos meses antes, Peña se refirió a Juan Renedo como la persona que ha creado “un periódico que pasará a la Facultad de Periodismo como ejemplo de objetividad, profesionalidad e imparcialidad”.

Los dos rotativos también se lanzaron perlas. Desde Diario 16 Burgos no se perdía oportunidad de mencionar la condición de denunciado, y luego de condenado, del edi­tor del periódico de la competencia. Diario de Burgos se cebó en los números rojos del balance económico del otro periódico -calculó en unos 400 millones de pesetas las pérdidas de los cuatro primeros años- y en el fracaso de su objetivo de ampliar tirada a costa del caso de la construcción.

Renedo insiste en que nunca impuso su criterio en Diario 16 Burgos: “Jamás tuve una decisión mínima en la línea editorial”. Méndez Pozo dice lo mismo con respecto a Diario de Burgos: “Todos los periodistas de mi periódico tienen plena libertad. Tienen tal libertad que hay mañanas que me cabreo cuando leo algunas noticias publicadas en el periódico, y creo que yo en este tema algo sí podría decir”. Renedo cuenta que salió de Diario 16 Burgos perdiendo lo mínimo: “Pagué 50 millones y perdí los intereses”. La operación Renedo la hizo con letras avaladas por Ibercorp.

EL CLUB DE OPINION

Ell de abril de 1991, Diario de Burgos festeja su primer siglo de vida. En la capilla de las Bernardas las principales instituciones reciben el “memorial Diario de Burgos”, creado para la ocasión. José Luis Sagredo, por la Junta de Castilla y León; José Luis López Muñiz, por el Tribunal Superior de Justicia; el alcalde Peña, el gobernador Cruz de Castro, José Luis Montes, presidente de la Diputación, el rector de la Universidad de Valladolid, Fernando Tejerina, el arzobispo de Burgos, Teodoro Cardenal, y el capitán general, Andrés Casinello. Al hilo. de la celebración de este centenario, cuatro meses antes se había puesto en marcha el Club de Opinión Diario de Burgos. “un foro de debate abierto a todas las opiniones en el marco constitucional”. El Club de Opinión tenía sus propios estatutos y una junta directiva presidida por el arquitecto Carlos Martínez García e integrada por Vicente Ruiz de Mencía, Juan Manuel García Gallardo, Dolores Rosado, Luis Sáez y Ernesto Sáenz de Buruaga.

Su comienzo se hace por todo lo alto: con la presentación del candidato del PP a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Juan José Lucas. Méndez Pozo impuso el nombre del primer invitado, acogiéndose al derecho que le daba el correr con todos los gastos. En el Hotel Condestable, la noche del 13 de diciembre de 1990, se dieron cita los más destacados personajes de la vida pública de Castilla y León y de Burgos, y numerosos periodistas llegados desde Madrid, Valladolid y otros lugares, expresamente invitados por los organizadores. Francisco Alvarez Cascos, secretario general del PP, ocupó lugar destacado. También acudió Jesús Posada, presidente de la Junta de Castilla y León, que todavía no había renunciado a convertirse en el candidato de su partido a presidir de nuevo la comunidad de Castilla y León, a pesar del respaldo que el aparato del PP iba a dar esa misma noche a su contrincante Lucas.

El director de Diario de Burgos. Vicente Ruiz de Mencía, anunció al comienzo del acto que el Club de Opinión nacía para responder a unas expectativas puras y sinceras y añadió:

-Las ideas no se derriban, se discuten. Para eso están.

La presentación de Lucas corrió a cargo del periodista Pedro Piqueras, presentador de uno de los telediarios de TVE. Piqueras definió a Lucas como un gestor eficaz, aleja­do de lo que son las luces y el b¡illo. En su conferencia, Juan José Lucas desgranó su programa de gobierno para Castilla y León, y no olvidó dirigir algunos ataques al PSOE. Terminada la conferencia, dio comienzo una cena coloquio con el invitado. Lucas fue preguntado por la designación definitiva del candidato del PP a presidir la Junta, sobre la gestión de Jesús Posada y sobre la designación del candidato del PP a la alcaldía de Burgos. En este punto, Juan José Lucas dijo que Aznar no tenía inconve­niente en que José María Peña fuera el cabeza de lista, por lo que, aunque nada estaba decidido, era una posibilidad. Pachi Larrosa, entonces director de Diario 16 Burgos. reclamó el micrófono para formular una pregunta a Lucas y vinculó los problemas judi­ciales del alcalde de Burgos con el reciente rechazo de los populares al presidente cán­tabro Hormaechea:

-Yo lo que quiero preguntar es si usted compara la situación de Cantabria, donde se habla de unos insultos, injurias y bufonadas, con una situación como la que hay en Bur­gos, en la que el señor Peña -y siento tener que sacar este tema, pero es que es funda­mental- está en libertad provisional y está a la espera de un juicio donde va a ser acusa­do de importantísimos cargos , al margen de que sea inocente, culpable o lo que sea.

La intervención del periodista se vio interrumpida por los gritos de ¡fuera!, ¡fuera!, procedentes de una parte del público. Al moderador Pedro Piqueras le pidieron que pusiera fin al incidente:

-Formulación de la pregunta. Adelante, Pachi Larrosa.

-Insisto en que se trata de una pregunta que está en la mente de mucha gente y simplemente la estoy haciendo y ruego se me conteste con la misma educación con que yo he hecho esa pregunta, porque creo que es mi deber como periodista.

El alcalde, que ocupaba un lugar destacado en la mesa presidencial, visiblemente enojado, se levantó para decirle a gritos al periodista que él no estaba procesado. En el comedor del Condestable continuaban los abucheos.

Por fin, Lucas contestó la polémica pregunta. Tras señalar que los casos de Burgos y Cantabria no eran equiparables, afirmó que en CastilIa y León “hemos hecho verdade­ros sacrilegios políticos” y puso el ejemplo ocurrido con Demetrio Madrid, el presiden­te socialista que dimitió al ser acusado de la venta fraudulenta de su empresa, para des­pués resultar absuelto. En su larga respuesta, y en referencia a José María Peña, Lucas dijo:

-Estoy convencido de que la presunción de inocencia, en este caso como en todos, hay que ejercerla, pero no de palabra sino por la vía de los hechos. Tengo mi seguridad personal de que cuando todo se aclare dará lugar a muchos menos ataques injustos que ha sufrido el señor Peña. 

Cuando, por fin, se dio por terminado el coloquio, y los invitados se disponían a abandonar el salón del Hotel Condestable, Peña se dirigió a la mesa que ocupaba el director de Diario 16 Burgos dedicándole piropos del calibre de “hijo de puta”, “enano” y “periodista indigno”, así como la ya célebre frase de “si no fuera alcalde, ya estarías en el Arlanzón con la cabeza del revés”.

En la trifulca, Peña fue animado por algunos invitados para que hiciera uso de sus puños en la cabeza del periodista. Este reaccionó proponiendo al alcalde trasladar la animada charla a otro lugar. Al final no hubo ni puñetazos ni sobremesa. El incidente terminó con una denuncia por injurias. José María Peña fue multado con 1 00.000 pese­tas y a indemnizar con 10.000 al periodista por los daños morales sufridos. La Asocia­ción de la Prensa, reunida en asamblea el 31 de enero de 1991, acordó retirar a José María Peña el cargo de presidente honorario de esta entidad. En la carta que le envió la presidenta Clara Sanz, para darle cuenta del citado acuerdo, le explicaba los motivos:

“Esta Asociación le pidió que se retractara de sus últimas amenazas e insultos verti­dos hacia algunos compañeros de profesión, y usted hizo caso omiso. Comprenderá que no podemos mantener a un presidente honorario que de forma reiterada falta al respeto a los periodistas burgaleses”.

Peña se había dirigido días antes a la Asociación de la Prensa para justificar su reac­ción ante Pachi Larrosa:

“… Llevo casi 12 años escuchando críticas de todo tipo a través de los medios de comunicación, que he aceptado y seguiré aceptando siempre. Lo que no he aceptado ni admitido, ni lo voy a aceptar ni a admitir jamás, pase lo que pase y pese a quien pese, es el insulto, la mentira, la falsedad y la difamación. Y quien utiliza estas armas tanto en el periodismo como en el ejercicio de cualquier profesión, el calificativo más piadoso que puede recibir es el de indigno (…) Nada tengo contra la profesión, periodística ni contra ninguna otra. Soy hombre de paz y tengo como objetivo prioritario el absoluto respeto a todas las personas de cualquier condición social. Pero jamás escatimaré el empleo de los medios precisos para defender mi familia, mis creencias. y mi honor, único patrimo­nio que de verdad me importa”.

¿QUIEN DECIDE, AZNAR o P. ESCOLAR?

El presidente del Senado Juan José Laborda fue el segundo invitado al Club de Opi­nión Diario de Burgos. Pronunció su conferencia el 10 de enero de 1991, no sin que antes algunos compañeros de su partido, como Octavio Granado, le aconsejaran no par­ticipar en un foro que pensaban que utilizaba Méndez Pozo para mejorar su imagen. Al final imperó la disciplina de partido y la plana mayor de los socialistas burgaleses se presentó en el Condestable. Laborda fue presentado por el periodista de RNE Ernesto Sáenz de Buruaga, encargado de conseguir a los invitados del Club de Opinión.

Laborda dedicó parte de su conferencia a justificar su presencia en ese foro:

     “¿A qué intereses privados responde este club? Están claros, porque vivimos en democracia. Asumo que pueden ser contradictorios con los intereses políticos y sociales que yo me esfuerzo en representar como socialista”.

El presidente del Senado habló sobre sus doce años como parlamentario por Bur­gos, e hizo un recorrido por los cambios económicos y políticos que ha sufrido esta provincia. Expuso su teoría sobre la falta de liderazgo en la derecha política burgalesa:

“¿Quién cubre el vacío dejado por Rodríguez de Valcárcel, Dancausa o Reol? Nadie. Porque liderazgo es algo muy distinto a un grupo de presión dirigido por un cabecilla” .

En esta línea, Laborda expresó su opinión de que no habría autentico liderazgo en la derecha burgalesa mientras los partidos políticos de este espectro, y principalmente el PP, “no rompan con la constelación de grupos de presión, económicos, profesionales, religiosos, asociativos o electorales, que, so capa de burgalesismo e independencia, quieren seguir imponiendo a cualquier iniciativa política de la derecha los criterios y las influencias de unas élites que surgieron en Burgos de la mano de los tecnócratas confensionales del último franquismo, en la época del Polo de Desarrollo. Y lo que tiene más alcance: esta anómala supervivencia de influyentes élites al margen o en contra del sistema democrático de partidos, es hoy una hipoteca para el propio liderazgo dentro de la derecha nacional: ¿quién decide, José María Aznar o Pérez Escolar?”.

Por el Club de Opinión Diario de Burgos desfilaron otros muchos relevantes perso­najes de la vida nacional, desde el polémico alcalde de Marbella y presidente del Atléti­co de Madrid, Jesús Gil, al ministro Javier Solana y al Defensor del Pueblo Alvaro Gil Robles. Cuando participó el líder de Comisiones Obreras, Antonio Gutiérrez, IV alertó de la encerrona a la que iba a ser sometido por Méndez Pozo, al preparar un encuentro entre sus trabajadores y el líder sindical antes del coloquio. Un gran éxito consiguió el Club de Opinión con la reaparición pública de Adolfo Suárez, en abril de 1991. El secretario del CDS, Femández Teixidó, estuvo a punto de no participar cuando se ente­ró de quién era la persona que movía los hilos del foro en el que iba a intervenir.

José María Aznar fue otro invitado de excepción. Su conferencia la pronunció en la víspera del comienzo de la campaña electoral en mayo de 1991. El líder del PP rindió un decidido apoyo a José María Peña, del que dijo que era un gran alcalde y un hombre bueno. Durante la cena coloquio, Peña fue sentado en la mesa presidencial junto a la esposa de Aznar, Ana Botella, y la mujer del alcalde, Maria Pilar Robledo, con ellider popular. En agradecimiento a su presencia en Burgos, Aznar recibió como obsequio un cuadro del pintor burgalés Luis Sáez. Esa noche el alcalde se mostró más satisfecho que nunca del apoyo del PP y vaticinó para él y los suyos un éxito arrollador en los comi­cios locales, con la posibilidad de conseguir hasta 21 concejales.

AMPARÁR DELINCUENTES

El cargo directivo que Méndez Pozo pasó a ocupar en la Cámara Oficial de Comer­cio e Industria de Burgos sacaba de quicio a Juan Renedo, hasta el punto de negarse a cumplir con sus obligaciones económicas para con la institución cameral. En tal senti­do, en noviembre de 1992, remitió un escrito al presidente de la Cámara, José María Yartu, comunicándole su decisión de no regularizar el saldo deudor de su empresa Jer­consa. Renedo le dijo a Yartu que los estatutos de estas instituciones no contemplaban, en el capitulo del objetivo social, el de amparar y proteger a ningún tipo de delincuen­tes. Renedo no hizo gala de diplomacia:

“Es por eso que aprovecho para reiterarte en mi deseo de que esa Cámara que presi­des se dedique realmente a aquello para lo que fue creada y no ampare ni encubra a delincuentes condenados por corrupción y falsificación, como lo es Méndez Pozo.

Con todo esto -continúa Renedo- creo que estás haciendo un flaco favor a todo el sector empresarial, que quizás a ti no se atrevan a decírtelo, pero a mí sí me cuentan las náuseas que produce cada vez que este personaje aparece en los medios de comuni­cación en representación de cualquier organismo o institución. Entiendo que, como ínti­mo amigo tuyo, le ayudes en todo lo que te sea posible, pero te ruego que no lo hagas nunca más desde la institución que presides”.

Antonio Miguel Méndez Pozo, al frente de unos trescientos trabajadores, consejero delegado de sus inmobiliarias, aparejador, directivo empresarial con responsabilidades en materia de universidad e infraestructuras, editor de un periódico y con negocios en otros medios de comunicación, desempeñó también otra faceta de mecenas y benefactor. Compró una ambulancia para la Cruz Roja, institución en la que sufragó dos becas para la atención de toxicómanos, y colaboró en obras realizadas en el hospital. Desde el Dia­rio de Burgos promovió una campaña de recogida de patatas para los refugiados de Bos­nia, y regaló bicicletas a los hijos de los guardias civiles de Lerma tras un atentado en la Casa-cuartel. Adelantó el dinero para organizar en la plaza de toros el concierto de Mike OIfield en favor de la Catedral de Burgos, en el que se recaudaron 15 millones de pese­tas o Patrocinó conciertos de la Sociedad Filarmónica. Miembro activo de las asociacio­nes de Amigos de la Universidad y de Félix Rodríguez de la Fuente. Ayudó a la restau­ración de la iglesia de la Real y Antigua de Gamonal; colaboró con la asociación de abuelas de este barrio y con los Incondicionales de San Bruno… Méndez Pozo no sopor­ta que le pregunten si toda esta obra social es algo reciente, coincidente con el origen de sus problemas con la justicia. Según él, pruebas de sensibilidad social las ha venido dando desde hace muchísimo tiempo, empezando con sus propios obreros, beneficiarios de becas de estudios para sus hijos, ayudas por enfermedad y de otros logros sociales.

EL REAL BURGOS

El 30 de junio de 1992, el Real Burgos consiguió el dinero necesario para transfor­marse en Sociedad Anónima Deportiva, SAD, lo que, a su vez, le suponía el poder mantenerse en la primera división del fútbol esp¡iñol. La Ley del Deporte de Javier Gómez Navarro obligaba a los clubes de fútbol profesionales a convertirse en socieda­des anónimas, para lo que se establecía en cada caso un capital mínimo a cubrir. El Real Burgos había dado sus primeros pasos en la temporada 83/84, en la tercera divi­sión. Renació de las cenizas del desaparecido Burgos Club de Fútbol. En la temporada 89/90 consiguió el ascenso a la primera división, con un equipo dirigido por el técnico José Antonio Naya, y con Antonio Martínez Laredo como presidente del club.

El 20 de junio de 1992, a través de Diario de Burgos, Antonio Miguel Méndez Pozo promovió un plan de emergencia para salvar al Burgos. El presidente de la enti­dad, Martínez Laredo, no había conseguido reunir los más de 400 millones de pesetas necesarios para la conversión del club en SAD. En las primeras fases, los socios del Real Burgos sólo suscribieron 80 millones de pesetas en acciones. Martínez Laredo buscó sin éxito el apoyo de las instituciones burgalesas. Los principales empresarios tampoco estaban por la labor. Sin embargo, fue mayor la persuasión de Méndez Pozo, quien, de sendos telefonazos, llevó a su despacho en Diario de Burgos al alcalde, Valentín Niño, y al presidente deala Diputación, Vicente Orden, quienes decidieron colaborar estrechamente en el plan de emergencia de Míchel. Dos días después, 51 empresarios, reunidos en la Cámara de Comercio, decidieron aportar 100 millones de pesetas. El Ayuntamiento compró 150 millones, de los cuales vendió 30 a la Diputa­ ción. Al final pudieron cubrirse los 433.347.000 pesetas necesarias con aportaciones de empresarios. A última hora, Diario de Burgos adelantó los últimos 40 millones. La buena nueva fue adelantada por Méndez Pozo: “con el esfuerzo de todos se ha logrado el objetivo”. Acompañaban a Míchel el alcalde, el presidente de la Diputación, Martí­nez Laredo, José María Yartu, representantes de las cajas y varios empresarios. Diario de Burgos hizo expreso reconocimiento de los méritos de su editor: “… el alcalde de la ciudad, el presidente de la Diputación, la Cámara y todos los demás se sintieron espole­ados por ese entusiasmo que supo impregnar un hombre dinámico y entregado…”

Laredo se mostró reacio a invertir dinero en la nueva sociedad y los nuevos dueños del club forzaron su salida.

En octubre, el socio Miguel Jerez fue puesto al frente del club por Méndez Pozo y Yartu. Antes, Méndez Pozo le había ofrecido el cargo al que fuera presidente del Bur­gos C. F. José Luis Preciado. Para sorpresa de algunos, ni Míchel ni Yartu ni otros de  los artífices de la salvación del equipo pasan a formar parte del consejo de administra­ción.

Muy pronto el Real Burgos SAD entra en crisis económica y deportiva y termina la nueva temporada en el último puesto de la primera división. En noviembre de 1992, durante la junta de accionistas, se achacan todas los males económicos del club al ex presidente Martínez Laredo. El vicepresidente económico, Pedro Ortega, anunció la posibilidad de presentar una demanda contra Martínez Laredo por las deudas con Hacienda, de unos 140 millones, dejadas por el ex presidente, y por la condonación de una deuda de 80 millones al Club, que, según los nuevos regidores, sí que había cobra­do el señor Laredo. El ex presidente reaccionó contra el que consideraba principal insti­gador de los ataques contra su persona, Antonio Miguel Méndez Pozo. Aprovechó la tribuna de Diario 16 para arremeter contra el constructor saliéndose del terreno deporti­vo:

-Si no hubiera sido por él, Burgos no hubiera estado durante tanto tiempo en boca de toda España entera.. Por otra parte, este hombre, sin ser burgalés, ha utilizado Bur­gos para beneficiarse. Hay quien dice que es un simple testaferrillo. Ahora mismo, al tener el control de un medio de comunicación importante, intenta a través del mismo manejar a los ciudadanos burgaleses. Pobres burgaleses y, sobre todo, pobre Partido Popular, que está en manos de ese personajillo. Porque, desde luego, la mayoría de la gente representativa de Burgos y de las instituciones son marionetas en manos de este hombre. A mí me ha dado vergüenza que para hablar de temas del Ayuntamiento y de la Diputación me hayan citado en el despacho que este personaje tiene en el Diario de Burgos. Desde luego, las instituciones tienen que estar por encima de todo, y allí han funcionado a la orden y al toque de cometa que ha puesto el manipulador. A José María Peña, desde que se metió en el PP, todo le fue mal. Si hubiera estado fuera de él segui­ría hoy de alcalde. Como se dejó liar le echaron de su puesto.

Las cosas para el Burgos fueron cada vez peor. Martínez Laredo presentó una que­rella contra los consejeros del Real Burgos que presuntamente falsearon las cuentas del ejercicio 92-93: documentos firmados por Pedro Ortega, gerente de Campofrío y vice­presidente económico, sobre operaciones con jugadores que nunca se realizaron. Juan Antonio Gallego, el socio con más acciones a título individual, terminó poniéndose al frente de la sociedad y responsabilizó de todo lo ocurrido al Ayuntamiento, la Diputa­ción, José María Yartu y Méndez Pozo. El constructor ya había decidido para entonces olvidarse de salvar clubes de fútbol. Un ex consejero del Real Burgos que tuvo amplias responsabilidades en la nueva etapa del club comentó:

-Méndez Pozo nos engañó a todos. Fue una bandera que se cogió, e instrumentali­zó el burgalesismo del Ayuntamiento. Méndez Pozo quería quitarse de en medio a

Laredo, que podía hacerle sombra. Nos metió un gol a todos.

EL REY DEL BANQUILLO

A finales de junio del 91, el alcalde Peña y su segundo de a bordo, José María Codón, invitaron a comer en el restaurante Las Tahonas de Madrid a una nutrida repre­sentación de periodistas de la capital y de medios regionales. Emilio Romero era el más conocido. También estuvieron representantes de la agencias de noticias EFE, Colpisa e ICAL, de la revista Interviú, del periódico ABC, del grupo informativo de la ONCE y de Diario de Burgos. Peña había aceptado el consejo de hacer un esfuerzo por mejorar su imagen en los medios de comunicación de fuera de Burgos, que siempre le retrata­ban con tintes del cacique de provincias.

El alcalde burgalés se quejó ante sus invitados de que sólo se había dado una ver­sión de los hechos en todo lo que concernía al caso de la construcción. Los periodistas escucharon las explicaciones de Peña sobre el papel jugado por el PSOE en todo este asunto, y negó categóricamente que hubiera beneficiado a Méndez Pozo, puesto que ni adjudicó obras municipales a sus empresas ni fueron las que más licencias obtuvieron con respecto a otros constructores. Durante esa comida, José María Peña afirmó: “Soy el rey del banquillo, pero siempre he salido absuelto”.

Aún le quedaba la “tortura”-como él mismo la definió- del juicio de la construc­ción. La Audiencia de Burgos ya le había absuelto en el llamado caso Campo frío. Tam­bién salió bien parado del de Castellana de Publicidad, en el que fue denunciado por coacciones y estafa, tras ordenar que fueran desmontados unos paneles con propaganda de AP. Los socialistas ya habían intentado sentarle en el banquillo en dos ocasiones anteriores. Fue en 1985. El gobernador civil David León Blanco le denunció por preva­ricación y desobediencia por la negativa del alcalde a convocar un pleno en el que se debatiera una propuesta de los socialistas sobre la presunta incompatibilidad del conce­jal del grupo de gobierno Francisco Martínez Abascal. Ese mismo año, los concejales socialistas lo intentaron de nuevo porque Peña se había negado a convocar otro pleno donde pretendían debatir cuatro mociones.

Tras la campaña electoral de 1987, Peña fue denunciado por el socialista Carlos Marín por una supuesta agresión del alcalde y los suyos durante la última pegada de carteles la noche del 8 de junio. Según Marín, Peña le llamó bobo y le amenazó con dejarle, de un golpe, con sus gafas pegadas en un cartel. Según José María Peña, sólo se limitó a recriminar la conducta de los que pegaban carteles encima de los de SI. Cele­brado el juicio de faltas -por supuestas amenazas e injurias-, Peña salió absuelto. Su paso por el banquillo tuvo un último capítulo en junio del 92, cuando tuvo que respon­der de los insultos y amenazas que dirigió a Juan Renedo a la salida de una de las vistas del caso de la construcción. Según Renedo, Peña se dirigió a él y a su compañero De las Heras a los que insultó verbalmente, además de amedrentarles con el ademán de retorcerles el cuello. Peña negó las imputaciones y argumentó en su defensa que el día en que supuestamente amenazó a los dos constructores salía de la Audiencia con varias personas para celebrar el aniversario de boda de una de las letradas del equipo de la defensa. La juez decidió absolver a Peña por falta de pruebas, aunque posteriormente la­ Audiencia Provincial, en diciembre de 1992, le condenó a una multa de 25.000 pesetas por una falta de injurias.

Aunque de otro carácter bien distinto, el alcalde burgalés tuvo un destacado enfren­tamiento con la justicia en marzo de 1988, cuando denunció ante la Fiscalía a un magis­trado de trabajo que había sido recusado por la corporación municipal. El asunto estaba relacionado con el despido, años antes, de varios empleados de los almacenes munici­pales.

Durante un tiempo, los viejos pasillos del Palacio de Justicia y los más modernos del edificio de juzgados de la calle de San Juan se habituaron a la presencia del munícipe, el rey del banquillo.


Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: