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CAPITULO 9

y LLEGO LA HORA DE LA VERDAD…

El 9 de septiembre de 1.991 es el día señalado para el inicio “del padre de todos los juicios”: el de la construcción. En la Audiencia Provincial de Burgos se realizan todos los preparativos necesarios para el comienzo de la vista oral. La Sala de Plenos del Palacio de Justicia es acondicionada expresamente para hacer posible la colocación de los 12 acusados, de otros tantos abogados defensores -seis de ellos catedráticos- y de los letrados de la acusación, así como del fiscal y de los magistrados que juzgarán los hechos denunciados.

En toda la historia de la Audiencia Provincial de Burgos nunca se había registrado tal acumulación de implicados y letrados en un proceso. El calendario que los magistra­dos prepararon para la declaración de los acusados, testigos, pruebas periciales, docu­mentales… no se pudo llevar a cabo; en realidad tan sólo se cumplió la previsión del día del inició del proceso, el9 de septiembre de 1.991. Es verdad también que, estrictamen­te, tampoco esto es exacto, por cuanto Juan Sancho Fraile -presidente de la Audien­cia- se vio en la obligación de aplazar el comienzo del juicio debido a que tanto él como el magistrado Rafael Ibáñez de Aldecoa habían resultado elegidos miembros de la Junta Electoral Provincial de Burgos para los comicios del 26 mayo de ese mismo año, en los que José María Peña, de la mano del PP, obtuvo uno de los peores resulta­dos de su vida política, aunque repitió, por tercera vez consecutiva, mayoría absoluta.

En el banquillo de los acusados se encuentran José María Peña, Manuel Muñoz, Víctor Martínez Llorente, Antonio Miguel Méndez Pozo, Juan Manzanares, José María Martín Álvarez y Antonio Moliner del Cerro. Como acusados, pero sentados en los sillones de la defensa, por ser abogados, están José María Codón, José Carracedo, Este­ban Corral, Cristóbal Serrano y J. M. Méndez Castrillón.

Días antes del inicio del juicio del año, el jueves, 5 de septiembre, el alcalde, con la disculpa de visitar diversas obras municipales que se estaban ejecutando, convocó a todos los medios de comunicación y volvió a meter presión a los magistrados, insistien­do en la politización de este proceso, que, en su opinión, “está dirigido desde el PSOE”. Peña aseguró que los socialistas eran los auténticos inspiradores de los acusadores y los únicos culpables en el asunto de la construcción. Para demostrarlo acusó al PSOE de haber impedido que el abogado Luciano Parejo pudiera ser el defensor del arquitecto Juan Manzanares Pascual, socio en algunas transacciones inmobiliarias y empleado a la vez de Antonio Miguel Méndez Pozo.

Según el alcalde, el prestigioso letrado Luciano Parejo -que fue asesor del equipo que redactó el Plan General de Burgos conocido como Delta Sur, el que se filtró a Mén­dez Pozo, sobre el que se consintieron irregularidades y el que, por falta de información pública, fue anulado por el Tribunal Supremo- era catedrático de Derecho Adminis­trativo de la Universidad Carlos III de Madrid, cuyo rector, el socialista Gregario Peces Barba, no le concedió la autorización para llevar a cabo esta defensa.

José María Peña fue más allá en sus declaraciones y, para demostrar su tranquilidad de espíritu y de conciencia, lanzó una amenaza velada contra sus denunciantes: “Me preocuparía más si fuese el acusador porque después del proceso se emprenderán todas las medidas posibles contra los denunciantes para poner a cada uno en su sitio. Este proceso ni es decente ni es digno de una democracia. El asunto está muy claro: aquello que no pueden conseguir en las urnas se lo cargan como sea. Ya es casualidad que los alcaldes españoles que no hemos dejado rascar bola al PSOE seamos los malos de la película”.

Peña también se refirió a la pretensión de los acusadores de implicar en este proceso a José Mana Aznar: “No creo que tenga nada que ver en el caso, como tampoco los demás. Se han dado licencias para construir a todos los burgaleses que lo han pedido con absoluta responsabilidad y, desde luego, dentro de la más estricta legalidad”. El alcalde remató sus preparadas declaraciones definiendo el juicio de la construcción como “un proceso trágico-cómico al que no vienen Tip y Coll porque resultaría jocoso. pero, tal y como lo han montado, también podrían venir”.

* * *

SE INICIA EL PADRE DE TODOS LOS JUICIOS

Lunes, 9 de septiembre de 1.992; 11 horas. En el Palacio de Justicia de Burgos está a punto de iniciarse el juicio de la construcción. José María Peña, el único alcalde que Burgos ha conocido en la democracia más reciente y, a la vez, el único alcalde de la ciudad que ha tenido que sentarse en varias ocasiones en el banquillo de los acusados, llega acompañado de Juan Carlos Aparicio y Vicente Orden Vígara, -presidente y secretario provincial, respectivamente, del PP-; concejales, familiares -siempre esta­ban su esposa e hijos- y amigos completan la comitiva del regidor municipal. Orden Vígara justifica ante la prensa la presencia de los dirigentes populares en una clara demostración de respaldo hacia el alcalde, al que consideran inocente de las acusacio­nes que pesan sobre él.

En el exterior del Palacio de Justicia se agolpan los periodistas, cámaras de televi­sión y fotógrafos. Una infinidad de personas que se abalanzan sobre José María Peña sin que obtuvieran nada especialmente relevante. En la puerta de la Sala de Plenos de la Audiencia Provincial, la Policía Nacional trata de poner orden en una desordenada cola de gente que pretende acceder a la vista oral. Mientras, los periodistas, técnicos, fotó­grafos… corren por los pasillos de un lado a otro llevando cables, cassettes y el aparata­je necesario para transmitir rápida y puntualmente la información.

El magistrado segoviano Juan Sancho Fraile, de 45 años, presidente de la Audiencia Provincial de Burgos desde 1989, preside también el tribunal del caso de la construc­ción. Ante el mayor reto de su dilatada vida judicial, ordena silencio: se inicia el mayor proceso que nunca en su historia haya conocido la ciudad de Burgos.

Ese día, ese primer día, se debaten, a lo largo de toda la mañana y entre los aboga­ dos acusadores y defensores, las cuestiones técnico-jurídicas propias de un proceso de esta dimensión y la necesidad de que declaren José María Aznar, el periodista Graciano

Palomo y el ex presidente provincial de AP de Burgos Vicente Mateos.

El Tribunal no admite esta petición de los abogados acusadores, “porque no guarda relación con los hechos procesales, ya que es más bien un medio de investigación o comprobación que hubiera correspondido a la fase de elaboración de las diligencias”.

Esta decisión provoca la protesta de Gonzalo Martínez Fresneda -letrado acusador-, que solicita que consten en el acta las preguntas que hubiera realizado a los testigos propuestos.

Fresneda pensaba preguntar a José María Aznar si era amigo de Méndez Pozo, las razones de esa amistad, si conocía a José María Peña y si encargó al constructor que mediara para resolver la crisis de la derecha política burgalesa.

A Graciano Palomo, si Aznar fue el que le proporcionó el dato de que algunos cons­tructores agrupados en tomo a Inmobiliaria Río Vena apoyaron financieramente a José María Peña y a Solución Independiente.

A Vicente Mateos deseaba interrogarle sobre los encuentros políticos en los que participó Antonio Miguel Méndez Pozo, y si éste actuaba como enviado de Peña, de Aznar o de los dos. ,

La decisión de los magistrados provoca una eufórica reacción de la defensa que en rueda de prensa, celebrada esa misma tarde en el Hotel Condestable, llega a calificar la decisión del Tribunal “como una victoria abrumadora de sus planteamientos…”

Ese día, todos los medios de comunicación abren sus informaciones sobre este jui­cio, haciendo referencia a la petición de comparecencia de José María Aznar. Este hecho molestó enormemente al presidente nacional del PP y a sus fieles más próximos, que de forma inmediata comenzaron a hablar de manipulación, cebándose especialmen­te con RTVE.

EL ALCALDE PEÑA EMPIEZA A DECLARAR…

El martes, 10 de septiembre, comienza la declaración de José María Peña. Siempre rodeado de sus amigos, concejales y familiares -que increparon y agredieron en diver­sas ocasiones a la prensa- llega a las 10 de la mañana a la Audiencia Provincial.

El fiscal, acompañado por su superior José Luis García Ancas, como muestra de apoyo y solidaridad hacia el difícil trabajo que se le venía encima, comienza su interro­gatorio sobre cuestiones como sus inicios en la política, sus relaciones con los partidos políticos que le han apoyado, y sobre su amistad con Méndez Pozo:

-Es un industrial de Burgos al que conozco como a tantos otros.

Fiscal: Nos puede decir usted las relaciones de amistad que tiene con los miembros de su grupo de concejales del Ayuntamiento durante sus distintos mandatos? Si eran ustedes amigos o simplemente compañeros de grupo.

J.M.a Peña: Yo tengo amigos, bastantes amigos, pero yo creo que hay que distin­guir entre amigos y amiguetes. Evidentemente, los concejales de mi grupo… ¡estaría bueno que no fueran mis amigos!, hasta ahí podíamos llegar. No me voy a ir a un grupo con contrarios.

F: ¿Nos puede decir usted los criterios con los que fueron incluidos en las listas electorales y si por su parte fue impuesto alguno de ellos?

P: Eso, con todos los respetos señor. fiscal, es secreto y no tengo por qué comentár­selo a nadie, con todos los respetos…

El alcalde también es preguntado sobre las reuniones en las que participaron, entre otros, José Aznar, Antonio Miguel Méndez Pozo y el propio José María Peña:

-No recuerdo esos encuentros ni su finalidad.

Sobre la mediación de Méndez Pozo para solucionar los problemas de la derecha burgalesa, el alcalde afirma con rotundidad:

-Conmigo no ha mediado ni Méndez ni nadie, porque no acepto la mediación de nadie.

La segunda fase del interrogatorio se centra sobre la actuación del Ayuntamiento en temas urbanísticos, especialmente los relacionados con la concesión de licencias de obras de construcción. La actitud de Peña es lacónica, tacaña y escasamente colabora­dora:

-No me acuerdo. -Me remito al expediente. -Usted, señor fiscal me está con­fundiendo con un cerebro electrónico. -Yo creía que en España se habían acabado las torturas. -Me está degradando como alcalde, señor fiscal…

Todas estas respuestas, junto a la actitud de una parte del público de la Sala, provo­can el primer incidente serio del juicio. Juan Sancho se ve en la necesidad de llamar la atención de los asistentes -había comentarios y abucheos- y exige silencio al público bajo la amenaza de desalojar.

El abogado acusador Martínez Fresneda -siempre incisivo- interviene preocupa­ do por el envalentonamiento del alcalde “dentro de la estrategia montada por la defensa para presionar al tribunal”.

-No estoy dispuesto a que este caso se convierta en una payasada, como dice el propio Peña, aunque él sea el payaso mayor.

El fiscal sigue preguntando y el alcalde, con cara de pocos amigos, lo niega todo.

Niega que el constructor Méndez Pozo tuviera información privilegiada sobre el Plan de Ordenación Urbana de Burgos cuando se encontraba en fase de redacción y niega que ordenase la desaparición de informes técnicos municipales contrarios a algunos proyectos del constructor:

-Yo nunca he controlado a los funcionarios municipales ni les he dicho cómo tenían que hacer sus informes.

En plena carrera de negativas, también niega que Míchel tuviera un trato de favor por parte del Ayuntamiento:

-Es lógico que los que más construyen hagan más cosas buenas y más cosas malas. Pasa con todo, aunque es muy posible que Méndez haya hecho menos cosas malas. Los constructores empiezan las obras sin tener licencias, basta con que la hayan pedido y yo lo aplaudo, porque en España, si se hiciera cumplir la Ley a rajatabla, todo estaría paralizado.

La declaración de Peña duró dos sesiones. En el segundo día la sorpresa saltó cuan­do anuncia que no responderá a más preguntas del Ministerio Público relacionadas con temas urbanísticos. Esta actitud, escasamente colaboradora, motivó que José Antonio Sánchez decidiera suspender el interrogatorio ante el silencio del alcalde burgalés. Era cuando preguntaba sobre las razones por las que no se autorizó a los hermanos Maristas a construir en el antiguo colegio de esta congregación, lugar donde, más tarde, sí que pudo construir más de un centenar de viviendas Méndez Pozo.

J.M.a Peña: No se autorizó simplemente por el excesivo volumen que inicialmente estaba previsto hacer allí. No por otra cosa. Si mal no recuerdo, incluso el Plan lo que preveía hacer allí era viviendas, o sea, no que existiera un colegio, sino hacer viviendas casualmente, es decir, que no fue ningún cambio de uso, si mal no recuerdo.

Fiscal: Lo que le digo resulta del folio número 291 de la pieza cinco, o sea que no

fue sólo por el exceso de volumen, sino también por esto otro.            .

P: Yo creo recordar que fue por exceso de volumen nada más…

F: ¿Tiene usted conocimiento de que después de esta denegación…?

P: Era lo importante, vamos; que lo otro era un solar nada más que se tirara el cole­gio era claro. Hasta el más lerdo tiene que darse cuenta que eso era un solar una vez que se derribara el edificio que había encima.

F: ¿Tiene usted noticia de que el Sr. Muñoz Guillén, en representación del Ayunta­miento, después de promover esa sesión -en referencia a una reunión de la Comisión de Patrimonio- y de conseguir que se adoptara un acuerdo respecto de una de estas soluciones de fachada, promoviera más tarde el acta de la sesión y un oficio con el acuerdo que había adoptado la comisión de patrimonio y lo llevara en persona al Ayun­tamiento?

P: Con todos los respetos hacia el ministerio fiscal no voy a contestar a ninguna pre­gunta, salvo que hubiera alguna de carácter general que lo estime oportuno. No le voy a contestar…

F: ¿A ninguna pregunta que se le formule…?

P: A ninguna pregunta que se me formule, salvo que surja alguna que, por tener carácter de generalidad o lo que sea…, no voy a contestar a ninguna porque está en el expediente.

F: Pero su negativa a contestar entonces es incondicional, ¿quiere decir que se niega usted a contestar a todo lo que se le pregunte?

P: No, no, que me remito al expediente. Para no estar contestando continuamente, me remito al expediente, si no le parece mal…

F: Lo que le pregunto yo es si se niega usted puramente a declarar, es decir, ya no declaro más…

P: No, no, no; yo no me niego a declarar, incluso si tengo que contestar a alguna pregunta lo haré, desde luego; lo que no voy es a contestar a ninguna pregunta que está contestada en los expedientes.

F: No; es que me interesa saberlo, más que nada por saber si tengo que seguir preguntando o no.

Juan Sancho: No se entiende si es que usted va a hacer uso del derecho constitucional de guardar silencio…

P: No, no, perdón; yo posiblemente conteste a alguna pregunta, pero, como el 99% constan en los expedientes, yo me remito a ellos…

F: ¿Tiene usted conocimiento de que el señor Muñoz Guillén, con el oficio de la Comisión de Patrimonio y un proyecto básico de construcción, se lo entregara al arqui­tecto municipal señor Serna para que informara en esa misma mañana el expediente que se le entregaba?

El alcalde responde con su silencio.

F: ¿Tiene usted conocimiento de que efectivamente el señor Serna, en esa misma mañana y antes de la comisión de obras que se iba a celebrar emitiera apresuradamente dicho informe?

P: …

F: ¿Tiene usted conocimiento de que se dictaminara ese proyecto en la comisión de obras celebrada esa mañana?

P: …

F: Con la venia, señor, y, a la vista de la actitud del encausado, no se formulan más preguntas.

La negativa a responder del alcalde se extiende también a las preguntas de la acusa­ción, aunque en esta ocasión acogiéndose al derecho constitucional de no declarar con­tra sí mismo.

Gonzalo Martínez Fresneda: Con la venia de su señoría. ¿Usted es el presidente en Burgos de SI?

J. M.a Peña: Yo, desde el primer momento, nuestros abogados dijeron que no íba­mos a contestar a nada…

Juan Sancho: Es que es un derecho personal de usted, no de sus abogados.

P: Es que no lo sabía; bueno, no voy a contestar a ninguna de las preguntas…

MF: Con la venia de la Sala, solamente quiero que conste en acta una pregunta. Es

la de si por parte de Inmobiliaria Río Vena, de cualquiera de las otras empresas del señor Méndez o de este mismo, si el partido SI ha recibido algún tipo de financiación.

Posteriormente, los letrados acusadores Soledad Renedo, Rafael Burgos y Emilio Martínez realizaron varias decenas de preguntas que fueron respondidas con el silencio y el desprecio del acusado.

Las risas y gestos de Peña durante el interrogatorio -parecía que la cosa no iba con él y que se lo tomaba a broma- motivaron un nuevo incidente y enfrentamiento entre los abogados, que buscaban más el espectáculo ante la prensa que la propia eficacia de su trabajo. Martínez Fresneda, el más puntilloso de la acusación, pidió a la presidencia que no tolerase por más tiempo “las bromas insidiosas y las risitas del acusado”, a lo que Peña respondió que se debían a la pesadez del interrogatorio. “Estamos aquí por culpa de usted”, aseguró el letrado acusador. Inmediatamente, Stampa Braun pidió que esas palabras constaran en acta “por tratarse de unas manifestaciones muy graves”.

El alcalde seguía realizando constantes gestos de aprobación o desaprobación a las preguntas de los acusadores, y especialmente a algunas más incisivas de lo asumible por su airado carácter.

Rafael Burgos: ¿Nos puede decir usted a qué dedica el tiempo por el que se le paga como alcalde de Burgos, si no conoce o recuerda ninguno de los temas importantes por los que se le pregunta?

Los abogados de la acusación insistieron mucho en los conocimientos urbanísticos del acusado, sobre todo porque en los años 78-79 realizó un curso de Postgrado de Ordenación del Territorio, que fue uno de los más completos impartidos en España.

Esta insistencia se basaba en la necesidad de demostrar que Peña no era un analfabeto en materia urbanística, tal y como él mismo aseguró, sino que conocía a la perfección las irregularidades permitidas al constructor Méndez Pozo.

A preguntas de su abogado defensor, el catedrático Gonzalo Rodríguez Mourullo, Peña negó con rotundidad que Méndez financiase la campaña electoral de Solución Independiente en 1.987:

-En absoluto. Ni el señor Méndez Pozo ni nadie ha subvencionado a Solución Independiente para ganar las elecciones.

-¿En alguna ocasión el Ayuntamiento ha adjudicado obras a las empresas de Mén­dez Pozo? -vuelve a preguntar Mourullo.

-En ninguna.

La anécdota de la jornada la protagonizó el letrado del Ayuntamiento, Santiago Dalmau. El alcalde le recrimina su interrogatorio Y le pide que no le someta a más torturas con preguntas sobre menudencias o sobre cosas de las que no se acordaba.

Santiago Dalmau: De su culpabilidad o no culpabilidad depende el grado de respon­sabilidad subsidiaria del Ayuntamiento al que represento.

INCIDENTES EN LOS PASILLOS

Durante el interrogatorio del regidor burgalés, los incidentes en los pasillos, -en los recesos, finalización e inició de la vista- fueron moneda de cambio corriente. Un cámara de televisión se llevó un soberbio codazo de una de las hijas de Peña, de Cristi­na, que siempre fue la más exaltada. Esta misma hija y su madre, Pilar, acorralaron a un periodista recriminándole sus crónicas informativas:

-Tú siempre te acuerdas de todo, ¿tienes buena memoria?

-Normalmente, sí; me suelo acordar de las cosas importantes.

-Pues tienes que tener en cuenta que no todo el mundo a lo mejor tiene tú memo­

ria.

-Mamá, déjale, no ves que todos los periodistas son iguales.

-Señora, yo me limito a hacer mi trabajo.

En ese momento apareció José María Peña y se llevó a la esposa e hija. El delito del periodista fue empezar una de sus crónicas diciendo: “‘me remito al expediente’, ‘no me acuerdo’, han sido las dos frases que más ha utilizado el alcalde para responder a las preguntas del fiscal…”

1.000 PREGUNTAS PARA CODON

Tras la declaración de José María Peña San Martín, se inició la comparecencia de José María Codón Herrera, aunque acusado, sentado en los sillones de los abogados defensores por el derecho que tenía, como letrado, de defenderse a sí mismo, a pesar de que el Ayuntamiento había contratado, para su mejor defensa, al también ilustre Luis Rodríguez Ramos.

La declaración del ex teniente de alcalde se alargó durante cuatro días, en los que se extiende en explicar infinidad de detalles técnico-jurídico-urbanísticos. Codón no rehu­ye entrar en polémicas y discusiones con el fiscal:

“He querido ayudar tanto al tribunal como al fiscal. He intentado aportar mis cono­cimientos en la materia para que se entendieran las cuestiones urbanísticas que existen en esta causa, que está travestida de penal”, dice a la prensa poco después de finalizar su testimonio.

Según Codón, no había una presencia de Méndez Pozo más acusada que la de otros constructores en la sección de obras del Ayuntamiento, “cosa que con el señor Renedo -uno de los acusadores- se ha producido hasta el abuso”. Las licencias de construc­ción -argumentó- se concedían en base a los informes de los técnicos municipales. En sus respuestas reconoció que se construían viviendas sin licencia de ejecución, “pero eso es la práctica habitual para evitar la paralización del urbanismo”. Como todos los acusados, negó conocer los almuerzos y reuniones entre Peña, Aznar y Méndez Pozo.

En total, el fiscal realizó a José María Codón más de 1.000 preguntas, que fueron contestadas con detalle y minuciosidad. Este letrado, ex concejal y acusado, mantuvo la tesis de que la vida del Ayuntamiento en ningún momento estuvo condicionada por los expedientes del Sr. Méndez Pozo: “Todo expediente ha sido modelo de escrupulosidad para el estudio y búsqueda de detalles antes de dar la licencia de fin de obra”. La decla­ración ante el fiscal finalizó a las 12 horas del 16 de septiembre.

Al igual que el resto de sus compañeros de banquillo, se negó a responder a las pre­guntas de la acusación, “por solidaridad con el resto de mis compañeros. A mí me hubiera encantado discutir de urbanismo con los letrados de la acusación, sobre todo para aclarar ciertas cuestiones que no sé si tienen bien entendidas, pero, claro, si no contesta nadie no lo voy a hacer yo”.

Gonzalo Martínez Fresneda pidió que se aportase como prueba una fotografía en la que Codón Herrera y Méndez Pozo aparecían juntos, con sus respectivas esposas, en la plaza de toros de Burgos. El acusado había dicho a preguntas del fiscal que no tenía una especial amistad con el constructor. Según Martínez Fresneda, el acusado mintió sobre su relación con el constructor “ya que se les ha visto veranear juntos en el puerto de

Santa María, esquiar juntos en Baqueira y han sido socios en la empresa Villagonzalo”.

Los abogados defensores se mostraron exultantes tras la declaración de José María

Codón:

-El juicio está visto ya para sentencia por la absoluta inconsistencia de las acusa­ciones -aseguró en rueda de prensa Rodríguez Mourullo.

-José María Codón ha estado magistral, él puede asumir la defensa. Ha desmonta­do todos los extremos de la acusación -dijo un optimista Stampa Braun.

Para la acusación era bien distinto:

-Al tribunal no le faltará valor para dictar una sentencia condenatoria -manifestó, también en rueda de prensa, Martínez Fresneda.

Eran los primeros días del juicio y las dos partes estaban utilizando a los medios de comunicación para lanzar sus mensajes.

APARECEN FOFlTO Y MILlKITO

Los incidentes fueron habituales, constantes, repetitivos y provocados interesadamen­te en muchas ocasiones. En uno de los recesos, cuando estaba declarando Codón, el alcal­de José María Peña, que se encontraba en los pasillos con otras personas, llamó a Rafael

Burgos y Emilio Martínez Fajita y Milikita, nombres de dos populares payasos de la tele­visión. Rafael Burgos protestó airadamente ante los magistrados, al reanudarse la sesión:

-Es intolerable que el alcalde, rodeado de guardaespaldas y al lado de un policía nacional, se haya permitido interpelamos de esa manera. Tampoco es admisible que uti­lice el nombre de dos grandes profesionales para descalificar la actuación de quienes no tenemos protección de ninguna clase.

El presidente de la Audiencia, para evitar males mayores Y nuevas payasadas, orde­ na que los señores del banquillo de los acusados entren y salgan de la Sala de forma separada a los abogados de la acusación. Ese mismo día, durante la vista oral, se locali­za a un intruso, el abogado José Luis García Díaz, para quien se pide la expulsión por tratarse de un testigo de la defensa.

Las declaraciones del resto de los encausados se fueron sucediendo. Así, por ejemplo, Manuel Muñoz Guillén, concejal responsable de Hacienda -considerado por Vicente Mateos como la pieza clave del caso de la construcción, como la persona que consiguió unir los intereses de Peña, Codón y Méndez- declara, ante la atonía de todos: ­

-Nunca he tenido curiosidad por saber cuáles eran las operaciones inmobiliarias de la ciudad. Yo nunca me he leído el Plan General de Ordenación Urbana de Burgos.

-Yo desconozco la posible mediación política de Antonio Miguel Méndez Pozo entre el presidente nacional del PP, José María Aznar, el alcalde de Burgos, José María Peña y el presidente de la Diputación, José Luis Montes.

En esa misma jornada, 17 de septiembre, la Audiencia Provincial de Burgos acuer­da abrir una investigación para aclarar la desaparición de dos planos aportados, a reque­rimiento judicial, por Antonio Miguel Méndez Pozo y que, según los acusadores, acre­ditaban como los planos elaborados por este constructor eran asumidos por el Ayunta­miento e incorporados como solución definitiva al Plan General de Ordenación Urbana.

José Carracedo, el más alto funcionario del Ayuntamiento, hombre de la máxima confianza de Peña y Méndez Pozo, que fue nombrado por Aznar delegado territorial de la Junta, declara:

-Dejé de ser delegado porque el presidente Posada me dijo que tenía que dimitir como consecuencia de haber sido revocado el sobreseimiento en los autos y por el jui­cio que estamos aquí ahora.

El secretario del Ayuntamiento, Esteban Corral, una de la piezas claves en la permi­sibilidad legal de las irregularidades y por ello cooperador necesario del entramado, tes­tifica el 19 de septiembre:

-Méndez Pozo era un pesado cuando se trataba del seguimiento de sus expedien­tes.

-Con Méndez he estado una tres veces en mi despacho y otras dos veces en el des­pacho del alcalde, cuando ambos se reunían para tratar asuntos urbanísticos -del cons­tructor-.

DECLARACION DE MÉNDEZ Pozo…

El testimonio de Antonio Miguel Méndez Pozo se produce después de la compare­cencia de su arquitecto, empleado y socio Juan Manzanares, quien llega a reconocer que el proyecto para la construcción de la edificación conocida como Maristas lo reali­zó con un plano del avance del Plan de Urbanismo que le proporcionó el citado cons­tructor:

-En ningún momento pregunté por su procedencia.

Méndez Pozo dijo, poco después, que lo obtuvo de los técnicos municipales, negan­do tajantemente que se lo facilitase el alcalde.

El constructor, con apariencia de hombre tranquilo, seguro de sí mismo y sabedor de sus posibilidades, llega con varios maletines y paquetes -que portan sus emplea­dos- y en los que hay cientos de papeles, documentos, planos y demás pruebas que considera esenciales para desmontar la acusación y demostrar así su inocencia. La Sala, incluso, ante tal despliegue de medios, tiene que rechazar la posibilidad de que el acu­sado ofrezca a todos los presentes sesiones de diapositivas con las que se quería demos­trar que lo que a él le permitieron los políticos, se lo concedieron también, con creces, a otros muchos constructores. En resumen: su defensa la había basado en un buen ataque.

Sin embargo, esta estrategia se desvanece. Los magistrados limitan la exposición de sus documentos, y el fiscal va a lo suyo, a pesar de que el constructor se muestra huidi­zo y escasamente concreto en sus respuestas.

A preguntas del José Antonio Sánchez sobre sus relaciones con José María Aznar, el acusado explica que le conoció en agosto del 87. Se lo había presentado José María Concejo, amigo de los dos y socio de Méndez Pozo en Inmobiliaria Río Vena. Los tres comieron en la Venta de la Petra.

Fiscal: ¿Se comentó -en aquella comida-, recuerda usted, que había que nombrar al delegado de la Junta de Castilla y León en Burgos y que se hablara de algún nombre y específicamente de don. José Carracedo. Se habló algo de esto?

Méndez Pozo: En aquella comida, le insisto, lo único…; además él-en referencia a Aznar- es un hombre que escucha, yo creo que realmente lo que allí se habló es lo que le he dicho. Entre otras cosas porque, si tiene en cuenta que yo soy un señor que estuvo allí explicándole todas esas cosas [la situación de la construcción en Castilla y León] que el señor Concejo no sabe absolutamente nada del tema de Burgos, es un hombre que vive en Madrid, que viene el mes de agosto a pasarlo con su familia en el chalecito que tiene en la carretera de Logroño…, pero vamos, al señor Concejo ni le preocupaba quién era el delegado. Yo no creo además que en aquella época, le insistió que esto era en el mes de agosto, el señor Aznar pensara ya en problemas de delegados, que se nom­braban bastante más tarde. Desde luego, lo que sí le insisto es que, dado los personajes que estábamos allí, integrados en esa mesa, no se habló para nada de política, porque, desde luego, yo de política no, no…

F: Y, respecto a la comida del RACE de Valladolid por la que le pregunté anterior­mente, ¿qué nos puede decir usted? ¿Aparecieron, efectivamente, los señores Peña, Arribas y Aznar? y si asistió usted también; y, es más, si fue usted el convocante de esa comida. .

MP: Bueno, la comida esta que hay en… hay un intermedio por el cual, por seguir el desarrollo y aclarar de verdad mis relaciones con el señor Aznar, o sea, es que realmen­te yo comprendo que tiene mucha, vamos a decir pimienta, el mezclar aquí el señor Aznar; el mezclar aquí al señor Méndez con el señor Aznar; el mezclar al señor Mén­dez con el PP, su financiación…, una serie de cosas extrañísimas que a mí siempre me han sonado a chino. Fíjese, la segunda vez que yo veo al señor Aznar es un día que me llama por teléfono su secretaria y me dice que va a venir a Burgos y que si por favor yo tenía relaciones con el Diario de Burgos. Yo entonces le manifesté, además fue a su secretaria, y le dije: “Mire, dígale al señor Aznar que yo efectivamente tengo bastantes amistades con los señores del Diario de Burgos; concretamente con su presidente, no excesivas; pero, desde luego, con su director, bastante amistad”. Entonces me dijo: “es que va a ir mañana a Burgos y ha quedado en una entrevista en el Diario de Burgos y le gustaría que, si no tenías inconveniente…” Yo dije que encantadísimo, y entonces me citan el día, concretamente fue el viernes, 9; ese día sí que me acuerdo del día de la fecha porque he pedido, puesto que había una entrevista, el Diario de Burgos y, efecti­vamente, fue el 9 de octubre. Según se puede ver en el Diario de ese día, fue una jorna­da movidísima para el señor Aznar en Burgos. La jornada la inició, dice el periódico, con el desayuno de trabajo que se ha dicho en el Hotel Condestable, con la asistencia del representante de AP y del alcalde de la ciudad, para abordar la crisis del partido conservador en nuestra provincia. Fíjese usted lo que iba a hacer el señor Méndez Pozo en la crisis del partido conservador de nuestra provincia…

F: Si, pero… perdóneme. Explíqueme lo que recuerda usted, no me lea el periódico. Usted, ¿qué es lo que recuerda personalmente? ¿Cuántas personas asistieron? Usted, ¿con qué propósito acudió?

MP: El recuerdo personal que yo tengo, insisto, es que este señor iba a tener una reunión, a mí me dice que sobre las 10,30 acuda a recogerlo al Hotel Condestable para acudir con él al Diario de Burgos. Yo llegué un poco antes de esa hora. Llegué al Hotel Condestable, pregunté abajo que dónde estaba el señor Aznar; vamos, primero miré por ahí a ver si le veía y, al no verle, pregunté y me dijeron que estaba reunido en la prime­ra planta. Yo entré en aquella sala y allí, desde luego, había muchísima gente, pero muchísima gente. Yo creo que, desde luego, más de 20 personas, seguro. Entonces él, al verme, me hace una señal y me dice que espere un momentito. Yo voy a salir y entonces me dice: “No, no; siéntate, siéntate”. Entonces me senté en una mesa que había independiente de donde estaban ellos. Allí estuve escasamente un cuarto de hora. Ellos discutían de sus temas, yo estaba agazapado. A las 10040, aproximadamente, es cuando se levanta aquello, se despide de todos, me coge a mí y nosotros nos vamos por la puerta principal del Hotel Condestable. Digo por la puerta principal porque luego había habido versiones que si habían salido algunos por el garaje y no se que más. El señor Aznar y yo, que fuimos los primeros que salimos de allí, salimos por la puerta principal. Nos recogió el coche oficial del señor Aznar y nos fuimos al Diario de Bur­gos. Volviendo un poco a lo que dice el Diario de Burgos, dice que a las 11 de la maña­na el señor Aznar estaba allí para hacerle una entrevista. Yo se lo presento al director, que nos presenta, así mismo, a una serie de redactores que le iban a hacer la entrevista, pasan al despacho del director, le hacen la entrevista, y yo espero fuera hablando con otros redactores. Salen de la entrevista y se llevan al señor Aznar a presentar al presi­dente, yo ni siquiera entro en el despacho del presidente del Diario. Cuando salen, Aznar me llama, nos coge otra vez el coche y nos lleva exactamente a la A venida General Yagüe, 3, que es donde yo tengo mi despacho profesional. Yo me bajo allí, me despido y se va deprisa y corriendo al Ayuntamiento, porque parece ser que tenía una entrevista con el señor alcalde y con el señor Hormaechea…

F: Perdón, le quiero pedir una aclaración. ¿Recuerda usted si en este desayuno estu­vo también el señor Peña, si llegaron ustedes a estar desayunando, puesto que era un desayuno, y qué es lo que se habló?

MP: Mire, yo lo que se habló allí no lo sé porque ya le dije que llegué tarde. Yo, desde luego, no desayuné. Yo es rarísimo que desayune fuera de casa, de verdad. Lo primero que hago nada más levantarme es desayunar, desayunar, y, además, yo soy muy meticuloso con mi desayuno, y realmente le puedo asegurar que, salvo cuando estoy fuera de Burgos, desayuno en mi casa, lo mismo que procuro comer y cenar, por­ que soy un hombre que salgo poquísimo. Entonces, yo no desayuné allí. Le insisto en que yo llegué tarde. Estuve muy al margen, porque llegué muy terminada la conversación. Y, efectivamente, creo que así lo manifestaba el señor Peña y los otros dirigentes del partido, allí estuvieron más de una veintena de personas…

F: ¿Nos puede contar por fin lo del almuerzo del RACE de Valladolid?

MP: Sí, sí; al poco tiempo, no sé exactamente la fecha, pero, desde luego, induda­blemente, ha tenido que ser antes de noviembre, porque yo en noviembre vuelvo a mantener otra reunión con el señor Aznar. A mí me llama la secretaria del señor Aznar y me dice, un poco sonriente, que cómo llevaba el trabajo que me había encomendado el presidente de la Junta relacionado con la problemática de la vivienda en Castilla y León. Yo le dije que estaba trabajando bastante en serio porque quería hacer un buen trabajo. A los pocos días, no sé exactamente cuántos, me llama el señor Arribas y me dice que sabe que tengo que ir a Valladolid a ver al señor Aznar, que iban a ir ese mismo día otra serie de señores y por qué no coincidíamos todos a comer en Vallado­lid. Yo dije que no tenía mucho problema y se lo comunico a la secretaria del presi­dente. Ese día Aznar tenía reunión del Consejo de Gobierno y me llamaron para decir­me que, efectivamente, podía ir por allí sobre las 12 de la mañana. Yo cogí mi coche y fui solo a Valladolid; fui al Palacio de la Asunción y me recibió el señor Aznar. Allí le llevé el trabajo que me había encomendado sobre la problemática de la vivienda en Castilla y León. Recuerdo que, además, me estuvo preguntando luego por ciertos empresarios que había conocido en Burgos, algunos de Valladolid, que qué me parecí­an, cuál era mi impresión. Dijo que había que motivar un poco la economía de Castilla y León y estuvimos hablando prácticamente hasta la hora de comer. Me dijo que, como sabía que había una comida de burgaleses, que si quería y tal. Le dije: “Mira, oye, yo, realmente, ya me conoces, ya sabes que temas políticos realmente no quiero entrar, a mí me tienes a tu servicio para lo que consideres oportuno de lo que yo conozco…” “Bueno, vente” -me dijo-, “que no pasa nada y, además, contigo estoy más a gusto”. Nos cogió el coche oficial, que nos dejó en la academia de caballería; fuimos al RACE de Valladolid, estuvimos allí comiendo, efectivamente, y habían lle­gado el señor Arribas y el señor Montes y luego, posteriormente, es cuando llega el señor Peña. Estuvimos allí reunidos en una mesa de un comedor y yo allí estuve de convidado de piedra y, además, bueno, mi situación no era nada… nada boyante. Tam­poco es que allí se hablara de grandes cosas. Una vez que se acabó, recuerdo perfecta­mente que yo me marché de nuevo con el señor Aznar. Me recogió su coche y me llevó al Palacio de la Asunción. Ya me tenía su secretaria preparadas una serie de foto­copias de otro encargo del señor Aznar. Recogí las fotocopias, estuvimos charlando un poco, me preguntó, inclusive, en el coche que qué me había parecido esa tirantez que había en la comida y le dije: “Mira, chico, la verdad es que yo prefiero no opinar, yo es un tema en el que pienso que entre ellos se tienen que resolver y prefiero no opinar, porque sería dar una versión del alguien que no conoce el fondo político de las cosas y por lo tanto a mí no me preguntes de esas cosas. Tú sabrás las posiciones de cada uno…” Y, a raíz de esa conversación, salí del despacho para niarcharme en mi coche a

Burgos; Y estaban esperando el señor Montes y el señor Arribas. Les saludé, estuvi­mos hablando tres minutos con ellos; les dije: “Bueno, os dejo, que tenéis que hablar de vuestras cosas; me marcho para Burgos y hasta otro día…”

Según la declaración de Méndez, el último encuentro con José María Aznar se pro­dujo en el Hotel Meliá de Madrid, durante la asamblea nacional de Promotores-Constructores, en la que presentó una ponencia a la que fue invitado el presidente de la

Comunidad de Castilla y León. Méndez Pozo le esperó en la puerta del hotel hasta que llegó y posteriormente:

-Tuvimos una reunión todos los empresarios de la región, a la que asistieron tam­bién Juan Renedo y Jesús de las Heras. Después de ese encuentro, que fue muy amiga­ble, estuve por los pasillos hablando con el presidente de la Junta. Juan Renedo se acer­có, esto lo recuerdo perfectamente, porque fue muy…, se acercó para decirle a Aznar: ”Tengo que hablar contigo sobre unos problemas que tengo en Burgos”.

-Los problemas que tengas en Burgos procura resolverlos en Burgos -contestó el presidente de la Junta.

Después de la ponencia, Méndez Pozo comió con José María Aznar en un restau­rante cercano al hotel. A lo largo del interrogatorio, Míchel insistió de manera pertinaz en que siempre estuvo al margen de mediaciones políticas:

-Créame, todavía hoy no sé donde está la sede del PP en Burgos. De verdad, que no tengo ni idea de por dónde se entra.

Méndez se quejó amargamente de la persecución a la que fue sometido por el Cole­gio de Arquitectos, “por no darles mis obras”, y declaró también que el Ayuntamiento en ningún momento le había beneficiado, sino más bien todo lo contrario, porque se redujeron los aprovechamientos urbanísticos de sus parcelas.

El testimonio de Méndez Pozo se extendió a lo largo de cinco días. Míchel intentó mancillar el nombre de Laborda, sugiriendo que envió a un concejal, José María Tejero,

para que tratara los problemas urbanísticos de Continental, lugar donde vivía el presi­dente del Senado.

El fiscal desgranó, una por una, las doce piezas urbanísticas que forman parte de la denuncia. Méndez lo negó todo. Respondió con amplitud de detalles, pero no concreta­ba sus respuestas a las preguntas del fiscal. Este hecho motivó las quejas del Ministerio Público y de la acusación particular. Stampa Braun lo justificó con la siguiente frase:

-En el informe de la acusación particular se afirma que el señor Méndez ha sido favorecido sistemática y desaforadamente por el Ayuntamiento, y de la misma manera, sistemática y desaforadamente, se defenderá.

El interrogatorio, muy técnico, resultó tedioso. Méndez negó que se le hubiera favo­recido desde el Ayuntamiento, que le hubieran filtrado el avance del Plan de Urbanis­mo, que hubiera cometido irregularidades. Decía…

-Espere, señor fiscal, que con esto de Sanz Pastor hay un pequeño lío con las car­petas y soluciones.

Fiscal: Efectivamente.

MP: ¿Le importa que vaya siguiendo mis papeles?

F: Prefiero que siga los míos.

F: ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento base su licencia de obras en la comisión de patrimonio y que ésta monte luego un auténtico lío?

MP: Eso me pregunto yo.

En respuesta a los abogados de la defensa Méndez dijo:

-Desde el primer día que estoy aquí sentado, a mis espaldas tengo al comité de empresa de una manera callada, pero desde luego me están dando un ánimo importantí­simo. Creo que es un dato de cómo son las relaciones entre mis trabajadores y yo.

-Yo con Burgos realmente estoy muy agradecido. Si soy alguien es por la ciudad de Burgos. Yo no construyo más que en Burgos, procuro reinvertir en Burgos. No sé si soy el señor que más solares tiene en Burgos, porque no he contado los de mis otros compañeros Creo que es mi obligación, como empresario, lo que es la materia prima, que es el suelo, creo que debo ser lo suficientemente sensato para adquirir todo aquello que pueda de una manera lícita y honrada. Pero yo no sé si soy el que más suelo tiene, pero le voy a decir a usted una cosa de la que sí estoy seguro: usted se coge los diez empresarios de la construcción de Burgos más importantes, el único, el único que no tiene solares fuera de Burgos, ese es el señor Méndez Pozo.

Yo he tratado de ir dando el pecho por la vida y trabajando desde que sale el sol hasta que se oculta. Y todo el que me conoce, y llevo 30 años en Burgos, sabe que yo sábados y domingos estoy trabajando. Así es como se hacen las cosas, con la responsa­bilidad diaria, con el trabajo diario y no teníamos que ir por despachos a utilizar influencias, que, como ven ustedes, no me sale ¡ es que no me sale el tener que ir acu­diendo a esos despachos. ¿Sabe usted lo que el señor Aznar me hubiera podido dar?… Eran obras de… sobre todo proyectos de direcciones de obra, que hubiera podido hacer­lo y además de una manera muy sencilla. ¿Sabe usted a quién se los ha dado? A muchos de los miembros del Colegio de Arquitectos de Burgos. Esos son los señores que están llevando las direcciones de obra que el señor Aznar me hubiera podido dar a mí. Y ahí están, calladitos. Ahí están, tirándome dardos y petardazos a mí.

La anécdota más hilarante del interrogatorio del constructor la protagonizó ¡cómo no! el letrado del Ayuntamiento:

Santiago Dalmau: Yo lo único que le quería preguntar, y perdóneme usted que se lo haga así: señor Méndez, ¿es usted tonto?

Juan Sancho: esa pregunta es improcedente…

Antonio Miguel Méndez Pozo, multimillonario, hombre de grandes relaciones e influencias, de buen trato y poderoso, manifestó a la prensa: “Este proceso esconde cuestiones de apellidos y envidias. El Colegio de Arquitectos está actuando como pinza del PSOE para organizar el escándalo urbanístico. Mi actividad empresarial se ha desa­rrollado siempre al margen de los partidos políticos”.

MONTES CAMBIA Y PROVOCA LA DECLARACION DE AZNAR

El ex teniente de alcalde de AP, José María Arribas, en su ‘testimonio confirmó, en todos sus extremos, que el constructor Antonio Miguel Méndez Pozo realizó labores de mediación -“de hombre bueno”, dijo textualmente- para conseguir la unidad del cen­ tro derecha burgalés que se encontraba dividido y enfrentado:

-El señor Méndez Pozo es una persona admirada y respetada por su calidad como profesional, por su desarrollo profesional y tenía una autoridad moral en aquellas reu­niones que algunas veces se mantenían. Y esa era nuestra idea, que era un poco el hom­bre bueno de algún tipo de reuniones en las que había algún tipo de distanciamiento o enfrentamientos políticos entre grupos dentro del mismo espectro del centro derecha de la ciudad.

Uno de los testimonios más singulares de todo el proceso fue el de José Luis Mon­tes, ex presidente de la Diputación y, en ese instante, delegado de la Junta en Palencia.

La declaración de Montes -que fue el primer testigo en comparecer ante el tribunal­ se inició el 2 de octubre. Veinte días antes, el 12 de septiembre, Juan Renedo había hecho una especie de crónica de una declaración anunciada al afirmar que el nombra­miento, también el 12 de septiembre, de Montes como delegado de la Junta era un pre­mio por el cambio de su declaración en el juicio de la construcción.

José Luis Montes, en tiempos guerrillero de la política, modificó su declaración entre la fase de instrucción y la vista oral. Cuando compareció por primera vez ante

Luis Adolfo Mallo, juez instructor, Montes -seguro de sí mismo y con una gran dosis de sarcasmo- aseguró textualmente ante la prensa sobre las relaciones entre Méndez y Aznar:

“Son evidentes. Las habéis visto todos los periodistas. Yo también las he tenido que ver, por supuesto. O sea, que sí, que existe una gran relación, una gran intimidad entre el señor Aznar y el señor Méndez Pozo, eso es evidente”. Montes, con ganas de hurgar

en la herida en ese momento, manifestó también que fue convocado a varias reuniones por el señor Méndez Pozo para buscar una solución al enfrentamiento de la derecha. En algunas de esas reuniones, organizadas por el constructor, estuvo presente el propio

Aznar.

En el juicio su testimonio varió:

Fiscal: ¿Nos puede decir usted quién convocó o invitó a los asistentes?

Montes: Sí, entonces también yo dije que el señor Méndez Pozo. Creía que había sido el convocante y luego, vistas las notas, llamaron del partido nuestro. También es lógico.

F: Sin embargo, dice usted en la declaración que obra en las actuaciones que al declarante le convocó el señor Méndez Pozo.

M: Sí, sí; pues por eso digo yo. Entonces dije que el señor Méndez Pozo, pero es que en la pregunta, quizás yo allí no estuve acertado.

F: ¿No estuvo acertado en ninguna?

M: En las demás yo estuve acertado.

F: Con la venia, señor. Que se recuerde al testigo que se halla bajo juramento o promesa y las penas con las que el código penal castiga el delito de falso testimonio.

Juan Sancho: Le recuerdo que, efectivamente, está usted bajo juramento de decir verdad y, en consecuencia, puede incurrir en el delito de falso testimonio.

M: Señor juez. Estoy totalmente consciente del tema y digo que lo que yo intento es colaborar para que mi declaración sea lo más objetiva y detallada posible. Hay que suponer y pensar que en aquel momento se me toma declaración por sorpresa. Yo digo todas esas cosas que en esencia son las mismas. Yo he asistido a esas comidas y reunio­nes, he asistido con el señor Méndez Pozo o con el señor Peña en cada caso, y yo digo ahora lo que después he podido descubrir como más próximo a la realidad que lo que dije a lo mejor en un principio. Pero, en cualquier caso, soy consciente de ello, de lo que estoy haciendo.

Martínez Fresneda: En vista de la importancia que este punto tiene para esta acusa­ción en orden a probar el alcance de la influencia política que había conseguido el señor Méndez Pozo, y puesto que el testigo, el único que podía aclaramos este punto, dice no recordar, esta acusación se ve en la inevitable situación de tener que pedir, al amparo del artículo 729 tercero de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que por la Sala se cite a declarar como testigo a Don José María Aznar López, para que nos explique si se reu­nió a solas con el señor Méndez y si se quedaron reunidos a solas en su despacho con posterioridad a la presencia de los señores Montes y Arribas cuando estos se habían ido ya a Burgos.

Al día siguiente, pese a que el fiscal califica de “sin interés” la posible declaración de Aznar, y la defensa se opuso frontalmente, el tribunal decidió admitir el testimonio, por escrito, del presidente nacional del PP, para “acreditar algunas circunstancias de valor probatorio de la declaración prestada por José Luis Montes”. Las preguntas se tuvieron que entregar al Tribunal por escrito y con la suficiente antelación para que dic­taminara su procedencia y después las trasladara al nuevo testigo estrella.

En la sede nacional del PP la noticia cayó como un jarro de agua fría. De nuevo el buen nombre de su líder Aznar volvía a saltar a los medios de comunicación por culpa del casi de la construcción, y todo por una declaración del testigo José Luis Montes, que resultó contradictoria.

La llamada Oficina de Información del PP lanzó una nota pública en la se asegura­ba: “El presidente del PP exige comparecer personalmente ante el Tribunal para pedir explicaciones y espera que no se le impida acudir para demostrar que está siendo objeto de una clara y grave manipulación política”.

“Lo que a mí se me demanda -dijo Aznar- es una aclaración sobre el valor pro­batorio de una declaración de un testigo, que por cierto no tiene nada que ver con los hechos que se juzgan en Burgos. Quiero recordar que los hechos que se juzgan en Bur­gos supuestamente ocurrieron del año 1.981 al año 1.986. Por decido de alguna mane­ra, yo pasaba por allí en agosto de 1.987, que fui presidente de Castilla y León. Como es una manipulación política absolutamente escandalosa e intolerable, yo, como presi­dente del partido y como ciudadano, haré lo que he dicho, y es auxiliar siempre a la jus­ticia. Yo no acepto manipulaciones políticas y, como no las acepto, seré yo el que pida explicaciones y seré yo el que pida comparecer verbalmente ante lo que es una manipu­lación política absolutamente intolerable”.

Los abogados de la acusación, en una hábil maniobra jurídica, presentaron un escri­to al tribunal pidiendo, que, ya que Aznar solicitaba declarar en persona, “no tendría sentido que se produjera una situación no menos privilegiada, cual sería la de conocer de antemano un cuestionario predeterminado”. Por ello, pidieron que el testigo compa­reciese “sin conocer lo que se le va a preguntar, de tal forma que todas las partes y el tribunal puedan formularle cuantas preguntas estimen conveniente y sean pertinentes”.

Todos estos acontecimientos desataron la guerra política y, sobre todo, los nervios en la dirección nacional del PP, cuyos máximos responsables y expertos jurídicos estu­diaron y analizaron las posibles estrategias a seguir para salir del atolladero con la cara y la frente alta. El objetivo era aparentar que se quería colaborar con la Justicia y conse­guir a la vez, por estratagemas puramente jurídicas, que se hiciera imposible la presen­cia física de Aznar.

El presidente nacional del primer partido de la oposición llegó a culpar de sus males a Felipe González, acusándole de pretender, “con una regularidad implacable, la aniqui­lación y destrucción del adversario y ese soy yo”. Aznar consideró que González era el máximo responsable de sembrar el descrédito del PP y de sus dirigentes con la petición de la Audiencia de Burgos para que compareciera como testigo.

El 3 de diciembre, el vicepresidente del partido Federico Trillo -cuyo padre fue gobernador de Burgos en tiempos de Franco- se personó en la Audiencia, acompaña­do del diputado Juan Carlos Aparicio, para formalizar la petición de que José María Aznar declarase en persona al cuestionario que le había sido enviado. Trillo estuvo con el presidente de la Audiencia durante más de media hora, lo que para los abogados acu­sadores se convirtió en una “absoluta injerencia política en la justicia, inquietante para la independencia del Tribunal que en estos momentos está juzgando a algunas personas vinculadas políticamente al PP”. Por ello pidieron que este hecho, la conversación Tri­llo-Sancho, fuera puesto en conocimiento del Consejo General del Poder Judicial.

Al día siguiente, el Tribunal dictó una nueva providencia ratificando que la declara­ción de Aznar López tendría que ser por escrito. Pocos jornadas después llegaron las respuestas del presidente nacional de los populares. Se rumoreaba que Aznar tendría la “valentía” de acudir en persona para entregar a los magistrados el cuestionario. Los periodistas montaron guardia, pero… las horas pasaron, la prensa esperaba y esperaba y José María Aznar López nunca llegó a aparecer…

El miércoles, 11 de diciembre, fueron entregadas a las partes las respuestas de un desme­moriado José María Aznar, que prácticamente no recordaba nada de lo que le fue preguntado.

AZNAR NO SE ACUERDA DE NADA

-Consigne el testigo al principio de su informe si jura o promete decir verdad, declarando en el mismo cuanto supiere sobre lo que fuere preguntado.

-Juro decir la verdad y declarar cuanto sé sobre lo que se me pregunta. -Consigne su nombre, apellidos, edad, estado y profesión.

-José María Aznar López. 38 años. Casado. Inspector financiero y tributario del

Estado en excedencia, Diputado a Cortes por la provincia de Madrid. Presidente Nacio­nal del Partido Popular.

-Explique si conoce o no a los acusados y a las demás partes de este procedimiento. A la Federación de Empresarios de la Construcción.

-Sí, conozco su existencia. Las relaciones con la misma han sido las normales entre un presidente de la Junta de Castilla y León y una organización empresarial de una provincia de dicha Comunidad.

-A Juan Renedo Sedano.

-Sí, sé quién es y es posible que haya coincido con él en algún acto relacionado con las actividades que he desarrollado como presidente de la Junta de Castilla y León aunque no lo puedo precisar.

-A la asociación cultural El Globo.

-No la conozco.

-A la asociación de vecinos Todos Unidos.

-No la conozco.

-A la Asociación de Vecinos Fuente Nueva.

-No la conozco.

-A la Confederación Nacional de Trabajadores.

-Conozco su existencia.

-A Comisiones Obreras.

-Conozco su existencia. La relación con la Confederación Sindical de CCOO desarrolla a nivel regional, no provincial.

-A Antonio Miguel Méndez Pozo.

-Sí, le conozco. He coincido alguna vez con él, en las ocasiones que más adelante se detallan.

-A Jossé María Peña.

-Sí, le conozco. He tenido la natural relación entre el presidente de la Junta de

Castilla y León y el alcalde de una de las capitales de provincia de esa Comunidad.

-A José María Codón Herrera.

-Sí, le conozco. He mantenido con él las relaciones normales entre un presidente de la Junta de Castilla y León y una persona que es teniente de alcalde del Ayuntamien­to de una capital de provincia de dicha Comunidad.

-A Manuel Muñoz (teniente de alcalde).

-Sí, naturalmente.

-A Víctor Martínez Llorente (teniente de alcalde).

-No le conozco.

-A Esteban Corral García (secretario del Ayuntamiento).

-No le conozco.

-A Cristóbal Serrano Gómez (letrado del Ayuntamiento).

-No le conozco.

-A José Carracedo del Rey (Delegado de la Junta de Castilla y León).

-Sí, le conozco. Mis relaciones con él han sido las derivadas de mi actividad como presidente de la Junta de CastilIa y León durante la etapa en la que el señor Carracedo fue delegado territorial de la Junta.

-A Juan Manzanares Pascual (arquitecto).

-No sé quién es.

-A José María Martín Alvarez (notario).

-No sé quién es.

-A José Méndez Castrillón (registrador de la propiedad).

-No sé quién es.

-A Inmobiliaria Río Vena.

-Sé de su existencia por los medios de comunicación.

-Diga si ha estado procesado alguna vez y, en tal supuesto, la pena que se le impuso. -No he estado nunca procesado.

-Para una cabal compresión de sus relaciones con algunos de los acusados, indi­que las fechas en que usted accedió a las siguientes responsabilidades.

-Presidente de AP en Castilla y León.

-El 17 de junio de 1.985, en el III Congreso regional celebrado el Palencia.

-Candidato nominado por su formación política para encabezar las listas a las

Elecciones Autonómicas.

-Fui formalmente designado candidato por el Comité Electoral Nacional de AP en abril de 1.987.

-Presidente de la Junta de Castilla y León.

-Fui nombrado presidente de la Junta de Castilla y León por Real Decreto del 27de julio de 1.987, jurando el cargo el 28 de julio de ese mismo año.

-Explique el testigo las circunstancias y por medio de qué personas llegó a cono­cer a Antonio Miguel Méndez Pozo y en qué términos se desenvolvió su mutua rela­ción hasta el otoño de 1.987.

-Creo que le conocí en agosto de 1.987, porque era en el verano siguiente a mi toma de posesión como presidente de la Junta de Castilla y León, cuando me lo presen­tó D. José María Concejo. Es público y notorio que siempre me ha preocupado la mejo­ra de la situación económica de Castilla y León y por ello pedía opinión y sugerencia a muchas personas, entre ellas a Antonio Miguel Méndez Pozo, que en esos momentos era un dirigente de la Asociación Nacional y Regional de Promotores y Constructores, habiendo transcurrido mis relaciones en éstos términos hasta cuando dejé la presidencia de Castilla y León.

-Idéntica pregunta respecto de José María Peña San Martín.

-No he podido concretar cuando le conocí. Mis únicas relaciones con él han sido, como señalé anteriormente, en su calidad de alcalde del Ayuntamiento de Burgos y ha variado, lógicamente, al ampliarse mis responsabilidades en un ámbito mayor que el de la C. A. de Castilla y León.

-Idéntica pregunta respecto de D. José Luis Montes.

-No puedo precisar en qué momento le conocí. Nuestra relación es la usual entre una persona que ha sido militante de AP y lo es ahora del PP y que ocupó en su momento el cargo de presidente de la Diputación de Burgos. No ha habido otra varia­ción en mi relación con él, como en los casos anteriores, que la derivada del cambio en mis tareas políticas.

-Informe el testigo cómo sabe y le consta que, como consecuencia de las eleccio­nes municipales, provinciales y autonómicas de 1.987, se produjo una gran crisis en las formaciones políticas que configuraban la derecha burgalesa, hasta el punto de dar lugar a un notable hostigamiento político entre los dirigentes de las dos principales opciones representadas por Solución Independiente y AP.

-Tuve conocimiento, en su día, de las vicisitudes relativas a las elecciones de 1.987, pero no comparto la serie de valoraciones políticas que se contienen en esa pre­gunta.

-Informe el testigo si sabe y le consta que esa crisis de la derecha burgalesa tuvo una importante trascendencia política, cuya máxima expresión fue el llamado Pacto de la Diputación, en virtud del cual AP prefirió pactar con el PSOE y CDS para que saliera elegido su candidato a la presidencia, don José Luis Montes, a pactar con Solución Independiente, cuyo máximo dirigente era a la sazón José María Peña San Martín.

-No me consta que AP efectuara ningún pacto. Fueron sólo dos personas de las siete que habían sido elegidas diputados provinciales por AP los que votaron con el PSOE y el CDS.

-Informe el testigo si sabe y le consta que la crisis entre SI y AP de Burgos tuvo como causa o motivo fundamental las instrucciones emanadas de la dirección regional de AP en C,tilla y León, en el sentido de que retirara la lista completa de candidatos de AP en las elecciones de 1.987 para favorecer con ello las posibilidades del candidato de SI, José María Peña San Martín; y si en su adopción influyeron José María Peña y Antonio Miguel Méndez Pozo y, en su caso, de qué forma.

-La solución con arreglo a los estatutos nacionales del partido fue tomada por el Comité Electoral Nacional y no me consta que existiera ningún tipo de presión por parte del Comité Electoral Regional ni de ninguna otra institución o persona.

-Informe el testigo cómo es cierto que sabe y le consta que Antonio Miguel Mén­dez Pozo no ha militado nunca en AP ni en SI. En caso contrario, informe el testigo en qué partido o coalición ha militado, durante cuánto tiempo y la razón de su conocimien­to.

-Consultados los ficheros del PP, el señor Méndez Pozo no figura como afiliado.

Desconozco cualquier otra actividad política o militancia de este señor.

-En diversas declaraciones vertidas de este proceso se ‘ha hecho mención de almuerzos o reuniones que habrían tenido lugar a lo largo de 1.987, en todos los cuales se sitúa la presencia de Méndez Pozo, cuyo objeto era acercar posiciones entre el grupo de Peña y el grupo del partido que usted lideraba; pero, no habiendo unanimidad res­pecto de varias circunstancias de dichos encuentros, se hace preciso que usted dé una serie de explicaciones complementarias que se le solicitan a continuación: Almuerzo Restaurante el Manantial.

-No me consta la celebración de ese almuerzo, ni tengo ninguna referencia sobre el mismo.

-Desayuno Hotel Condestable.

-Consultada la documentación obrante en mi Secretaría, he podido comprobar que el día 9 tuve los siguientes compromisos: 9,30, entrevista con el presidente de Enagás; 9,45, entrevista con el Colegio de Veterinarios; 11, visita a las instalaciones del gaso­ducto de Cigales; 12, Pleno de las Cortes de Castilla y León; todos ellos celebrados en Valladolid, por lo que la reunión no pudo celebrarse en esa fecha. La pregunta se puede referir a alguna reunión celebrada en Burgos el día 8, del que he podido reconstruir el siguiente horario: 8, salida para Burgos; 9,30, llegada Hotel Condestable; 11, entrevista Diario de Burgos; 12,30, recepción en el Ayuntamiento; 15, almuerzo con empresarios;

17,30, inauguración recinto Expobur. Cuatro años después no puedo precisar las perso­nas con las que me reuní ese día ni recordar los detalles concretos por los que me pre­gunta. Debo añadir que el Hotel Condestable fue punto de cita habitual para encuentros de representaciones políticas e institucionales de Burgos.

-Comida restaurante RACE.

-Efectivamente, cuando estuve en Valladolid frecuentaba ese restaurante, por lo que es posible que celebrara ese almuerzo en el mismo. No puedo estar seguro de la fecha ni de los asistentes.

-Reuniones en el despacho del Palacio de la Asunción.

-En el otoño de 1.987 decidí resolver definitivamente el problema de la ubicación de las sedes de la Comunidad Autónoma (Capitalidad, Cortes y Tribunal Superior de Justicia). Ello me obligó a tener muchas conversaciones con autoridades y personalida­des castellano-leonesas, especialmente de las provincias de Valladolid, Burgos y León. Me es imposible concretar si una de ellas fuera la que refiere la pregunta.

-Diga si hubo otras comidas o reuniones del mismo carácter y con el mismo fin a las que asistieron el señor Méndez Pozo antes o después de las elecciones de 1.~87, indicando, en su caso, los otros asistentes que recuerda; y si en alguna de tales reunio­nes el señor Méndez Pozo asumió posiciones favorables a que el señor Peña San Martín obtuviera el apoyo de AP o del PP para su continuación como alcalde de Burgos y si en alguna de las mismas estuvo presente el señor Peña y el señor Montes Alvarez.

-Con anterioridad a las elecciones no tengo constancia de nada de lo que se men­ciona en la pregunta. Después de mi toma de posesión como presidente de la Junta de Castilla y León, el día 29 de julio, y como ya he explicado anteriormente, las relaciones con el señor Méndez Pozo se circunscribieron a los temas relacionados con la situación económica de Castilla y León, especialmente con los temas relacionados con la repre­sentación empresarial que ostentaba este señor. También he definido mis relaciones con el señor Peña como las normales entre un presidente de la Junta de Castilla y León y el alcalde de una de sus capitales. De la misma manera, ya he definido las relaciones con el señor Montes como las habituales entre el presidente de la Junta de Castilla y León y el presidente de una Diputación.

-En relación con esa doble reunión de aquel día en Valladolid deberá incluir usted en su informe las explicaciones que recuerde sobre los siguientes puntos:

A) Si fue el testigo quien convocó la comida, lugar y día. En caso contrario, quién la convocó.

B) Quién decidió la presencia en la misma del señor Méndez Pozo Y si conoce la razón de su presencia.

C) Si es cierto que la comida fue tensa, y el señor Montes hizo ademán de abando­nar la comida por este motivo.

D) Si la presencia del señor Méndez Pozo en el almuerzo fue protestada por el señor Peña.

E) Si algún otro de los asistentes, tanto en el almuerzo como por la tarde, protestó por dicha presencia.

F) Si advirtió el testigo que durante la comida interviniera el señor Méndez Pozo, como “hombre bueno” del señor Peña ante el señor Montes. En otro caso, manifieste la actitud que notara en el señor Méndez Pozo.

O) Si es cierto que usted y el señor Méndez Pozo se marcharon juntos del RACE en su coche oficial y si les acompañaba alguna otra persona.

H) Si al término de dicha comida citó a su despacho oficial al señor Montes Alvarez y al señor Arribas.

1) Si es cierto que, en la tarde de aquel día, el señor Méndez Pozo se incorporó el último a la reunión que tuvieron en la presidencia de la Junta usted y los señores Mon­tes y Arribas. En caso afirmativo, quién le invitó a formar parte de ella.

J) Si la razón del retraso del señor Méndez Pozo se debió a que había estado consul­tando con el señor ‘eña cuál era su última postura, antes de que este emprendiera el regreso a Burgos, y si abogó en favor del señor Peña.

K) Si en dicha reunión estuvo en algún momento presente don Jesús Sepúlveda, bien con todos o bien sólo con usted y el señor Méndez Pozo. Si no, explique si conoce por qué razón lo ha podido declarar así el señor Montes.

L) Si es cierto que el señor Sepúlveda se ocupaba, entre otros, de temas financieros            de Castilla y León.

M) Si en aquella reunión se trataron cuestiones económicas que afectaran bien a AP o bien a la Junta.

N) Si puede explicar qué otras personas llegaron a estar presentes en aquella reu­

nión de la presidencia de la Junta y por qué razón.

Ñ) Si en la misma se trató del tema de la capitalidad de la Comunidad Autonómica,

que se disputaban Burgos y Valladolid.

O) Si es cierto que el señor Méndez Pozo le indicó al señor Arribas, procurador de las Cortes, cuál le parecía que debía ser el sentido de su voto.

P) Si, una vez tratado el tema de la capitalidad, los Srs. Arribas y Montes se mar­charon de regreso a Burgos.

Q) Si el señor Méndez Pozo fue el primero en marcharse. Si esto no fuera cierto, explique usted si sabe la razón por la cual algunos testigos han podido contarlo así.

-Esta pregunta ya ha quedado contestada en todos sus términos al responder la pregunta anterior; es posible acordarse de los grandes temas pero no de los pequeños detalles. En relación con el punto L, único no contestado en la pregunta anterior, puedo decir que de los temas financieros en AP se ocupaba el tesorero con arreglo a los estatu­tos del partido. Dicho cargo no fue ocupado nunca por el señor Sepúlveda.

-Informe el testigo si al desayuno del Hotel Condestable de Burgos asistió tam­bién el señor Méndez Pozo y, en caso afirmativo:

A) Si fue el testigo quien lo convocó.

B) Si es cierto que el señor Méndez Pozo llegó una vez iniciado el desayuno.

C) Si el testigo le indicó por señas que se incorporara a la reunión o, al menos, tomara asiento.

D) Si supo entonces o conoce ahora a qué obedecía la presencia del señor Méndez Pozo en una reunión de los máximos dirigentes de dos formaciones políticas en conflic­to, habida cuenta de que el señor Méndez Pozo no pertenecía a ninguna de ellas.

-Como en la pregunta anterior, reitero que estas cuestiones ya han sido contesta­das, siendo imposible recordar tales detalles.

-Explique si por una razón de confianza, o por la que usted dirá, autorizó al señor Méndez para que actuara como “hombre bueno” en el conflicto surgido en Burgos a raíz de las elecciones de 1.987.

-No he autorizado a la persona que se cita en la pregunta ni a ninguna otra.

-En cualquier caso, con independencia de donde le viniera la autoridad al señor

Méndez Pozo para intermediar en aquella situación, explique usted si era una autoridad o una presencia aceptada por las dos partes en conflicto.

-Si, como acabo de decir, nunca le he otorgado ni reconocido ninguna autoridad ni le he conferido ningún poder, la respuesta es obvia.

-Explique si la opinión manifestada por el señor Méndez Pozo era favorable a que el señor Montes llegara a un acuerdo con el señor Peña.

-Desconozco las opiniones al respecto del señor Méndez Pozo, ni siquiera si las tiene.

-Explique si el señor Méndez Pozo era favorable a que se rompiera el llamado pacto de la Diputación de Burgos que permitía al señor Montes presidirla con los votos de AP, CDS y PSOE, dejando en minoría a SI.

-En primer lugar, es incorrecto que el pacto estuviera constituido de ese modo. El señor Montes fue elegido presidente de la Diputación con arreglo a la siguiente vota­ción: 14 votos a favor -10, del PSOE; 2, del CDS, y 2, de AP- y 12 votos en contra

-5, de AP, y 7, de SI-o Quiere esto decir que no contó con el apoyo de los diputados de AP, sino con su voto y el de otro diputado del partido, además de los del CDS y del

PSOE. En segundo lugar, desconozco las opiniones políticas del señor Méndez Pozo.

-Manifieste si tiene conocimiento de que el señor Méndez Pozo, bien personal­ mente o bien a través de alguna de sus empresas, haya financiado al partido SI. Si es así, explique los datos que conozca.

-Ignoro completamente cómo ha podido financiarse SI.

-Diga usted si considera a Antonio Miguel Méndez Pozo una persona muy próxi­ma a José María Peña San Martín.

-No sé si me compete valorar las relaciones del señor Peña y el señor Méndez Pozo.

Aznar añadió unas “consideraciones finales” que no fueron leídas en la vista, ya que el tribunal de la sala las consideró “impertinentes”. Fueron éstas:

“Con el máximo respeto al Tribunal, deseo, para terminar, formular algunas consi­deraciones: En primer lugar, manifiesto que en la respuesta al cuestionario remitido por la Sala he puesto el mayor esfuerzo de memoria y de construcción, por otros medios, de los hechos sobre los cuales versan las preguntas. A lo largo de estos últimos cuatro años, desde el 28 de julio de 1.987, en que fui nombrado presidente de la Junta de Cas­tilla y León, hasta el día de contestación de este cuestionario, como es público y notorio he sido presidente de la Junta de Castilla y León, candidato a la presidencia del Gobier­no y presidente nacional del PP; he tenido que hacer seis campañas electorales de dis­tinto ámbito, he visto y recibido a decenas de miles de personas Y he celebrado más de

1.000 reuniones, por lo que, a la hora de precisar datos accesorios, es absolutamente imposible recordarlos en todas y cada una de ellas.

En segundo lugar, me permito llamar respetuosamente la atención de la Sala sobre

el hecho de que no pocas preguntas son argumentativas, es decir, no se refieren directa­mente a unos hechos, sino que los presentan envueltos o implicados en unas determina­das valoraciones, generalmente políticas. En mis respuestas me he limitado a declarar sobre los hechos, sin asumir esas valoraciones.

Finalmente, quiero poner de relieve que, con el ánimo de colaborar con la justicia, he procurado responder a todas las preguntas del cuestionario de forma veraz y completa. Rei­terando mi pleno respeto al Tribunal, deseo, sin embargo, hacer notar a la Sala que, a mi juicio, no pocas preguntas carecen de relación con la credibilidad de un testigo que, según los más autorizados comentaristas y autores, es lo único que prevé y autoriza el artículo 729, 3, de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, precepto citado como fundamento de la resolución en la que se me remite el cuestionario y se me ordena responderlos por escrito”.

EL SENADOR GRANADO NO QUISO DECLARAR POR ESCRITO

En una de las sesiones fue citado en calidad de testigo el socialista Octavio Granado:

Martínez Fresneda: ¿Usted es senador por el Estado Español?

O. Granado: Sí, en representación de la Comunidad Autónoma de Castilla y León.

MF: Bueno. ¿Quiere usted explicar en qué forma ha sido citado a la comparecencia en este juicio?

OG: Por un telegrama que recibí el sábado.

MF: ¿En ese telegrama se hace alguna mención de que pueda acogerse a la posibilidad que contempla la Ley, como senador, de declarar en su despacho oficial en el Senado? OG:No.

MF: Obviamente, usted la conocía.

OG: Sí.

MF: Si está usted aquí es porque no ha hecho uso de esa posibilidad legal.

OG: Es evidente que no tenía ninguna intención de hacer uso de esa prerrogativa…

SE ANULO EL PLAN DE URBANISMO

En pleno juicio de la construcción -era el 8 de octubre- el Tribunal Supremo emitió una sentencia por la que se anulaba el Plan de Ordenación Urbana de Burgos el mismo que, según la acusación, cuando estaba en fase de redacción, fue filtrado al constructor Méndez Pozo.

La decisión del Supremo se basó en un defecto de información pública, por lo que en su sentencia ordenó la subsanación mediante la apertura de un nuevo período de exposición al público. Como consecuencia de ello, Burgos se encontró en ese momento sin Plan de Urbanismo. La sentencia de Supremo había resuelto los recursos contencio­so-administrativos presentados contra la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana de Burgos por parte de la Consejería de Obras Públicas y Ordenación del Terri­torio de la Junta el 27 de septiembre de 1.985.

Esta resolución, para Martínez Fresneda, demostraba que el Plan de Urbanismo se realizó y aprobó con oscurantismo, y responsabilizó de ello a Méndez Pozo y a José María Peña, al que pidió su dimisión como alcalde, por ser el máximo responsable de este desaguisado.

El alcalde no quiso hacer comentarios: “yo soy una persona seria que trabaja para el Ayuntamiento, y el señor Fresneda sólo busca el escándalo”.

y SIGUIERON DESFILANDO LOS TESTIGOS…

Las declaraciones de los testigos prosiguieron. Aurelio Rubio, ex concejal del Ayuntamiento por el PSOE, afirmó que Méndez Pozo gozaba de trato de favor en sus expedientes. Al mismo tiempo, expresó su pesar porque el alcalde ordenara a los fun­cionarios municipales que no facilitasen información a los grupos de la oposición sobre temas, fundamentalmente, urbanísticos.

Los testigos siguieron desfilando por la Sala. Leandro Alzaga, Antonio García Rodríguez, Enrique Plaza, César Rico… Precisamente el segundo, el ex concejal del

PSOE García Rodríguez, explicó cómo se negó a participar en un pacto entre el PSOE,

la Junta, el Ayuntamiento y Méndez Pozo:

-Un grupo de dirigentes del PSOE, entre los que estaban Federico Sanz, Angel

Olivares y Octavio Granado, vinieron a verme para solicitarme que retirara el recurso contra la licencia de Maristas. Sus argumentos eran que consideraban necesario crear un clima distendido en el Ayuntamiento en base a unos acuerdos generales.

Angel Olivares, ex concejal del Ayuntamiento de Burgos, también compareció: -Por regla general, la tramitación administrativa de las licencias solicitadas por el señor Méndez era muy superior a la del resto de los constructores. Además, el señor Méndez Pozo, bueno, las inmobiliarias que representa, se han visto favorecidas por interpretaciones del Plan General de Urbanismo que, desde luego, favorecían mucho más sus intereses que interpretaciones que con anterioridad se habían hecho para otro tipo de propietarios.

Los TÉCNICOS DENUNCIAN PRESIONES…

Los técnicos municipales citados a declarar en el juicio coincidieron en denunciar la situación de “coacción y miedo” que existía en el servicio de Urbanismo:

Fiscal: ¿Nos puede decir usted alguna otra manifestación?

Técnico: Bueno, entre la gente, tanto en la sección de obras como en urbanismo, los expedientes de Méndez tenían que ir rápidos.

F: Cómo le preguntaría yo…; ¿por qué se sabía eso? Porque parece ser que no había ninguna orden expresa, sino que era algo que estaba en el ambiente.

T: Es algo que estaba en el ambiente. Yo no sabría decir si un jefe de sección, a lo mejor sí, en un determinado momento decía: “esto tiene que salir”. Pero es que, común­mente, entre los funcionarios se le llamaba El Jefe al señor Méndez.

F: ¿Quiere decir que entre los funcionarios se le llamaba El Jefe al señor Méndez?

T: Sí, familiarmente se decía: “ha venido una cosa de El Jefe, hay que sacarlo”. Este era un poco el ambiente que había.~uizás esta era la definición del miedo, es decir, el hacer un informe que se sabe que va a ser revisado y escrupulosamente.

F: ¿Eso provocaba en ustedes una sensación de autocontrol, de autocensura?

T: Sí; manteníamos una actitud pasiva, pues éramos conscientes de que nuestra opi­nión era un problema.

Este mismo técnico, Hermenegildo Lomas, declaró también “que estaba totalmente prohibido facilitar cualquier información a cualquier concejal que no fuera del equipo de gobierno. La información que no se podía ofrecer era la relativa a expedientes de obras y de la tramitación del Plan de Urbanismo. Esto era lo que estaba prohibido hasta el punto de que hay escritos con estas ordenes”.

Juan Garrido, otro técnico municipal, en su testimonio aseguró que hubo una serie de circulares y una reunión en el año 84 ó 85 con el secretario general del Ayuntamien­to “que nos reunió a una serie de técnicos y nos dijo que había que informar, que no había que enseñar, que no había que enseñar nada a la oposición, que los informes tenían que ser de acuerdo con lo que quería la mayoría y que al disidente se le aplicaría la legislación vigente”.

H. Lomas: Teníamos constancia de lo que le había pasado al señor Francisco Barrios cuando se opuso a la licencia de Maristas. Cómo había sido apercibido, cómo había sido llevado al despacho del alcalde y cómo había salido llorando de aquella reu­nión. Todo esto lo sé porque me lo contó él, porque él lo ha contado. Yo sé por referen­cias que el señor Cristóbal Serrano estaba constantemente presionado cuando estaba en la comisión de Obras. Y que él nos ha manifestado muchas veces llamadas telefónicas del señor Codón, del señor alcalde; tenía notas del señor secretario, constantes. Yo sé, por vivirlo personalmente, que el señor secretario nos hizo una reunión a todos los téc­nicos para decimos que teníamos que servir los intereses de la mayoría municipal y que al que no los sirviese y al que se resistiese a servirlos que le pasaría la apisonadora.

Santiago Dalmau: ¿Eso se lo dijo a usted el secretario general?

HL: Sí, sí, a todos los técnicos.

SD: ¿Con esas misma palabras?

HL: Sí.

SD: ¿En una reunión, me dice usted?

HL: En una reunión que hizo, me parece en septiembre del año 84 o así.

Otros técnicos municipales confirmaron que el secretario del Ayuntamiento, Este­ban Corral, les amenazó diciéndoles que los informes debían ser como quería la mayo­ría y al que no los hiciera así “le pasaría la apisonadora por encima”.

En pleno proceso de instrucción del sumario por el juez Luis Adolfo Mallo, el rey de los ladrillos, Antonio Miguel Méndez Pozo, protagonizó un incidente con un técni­co, Hermenegildo Lomas, por su declaración ante la justicia. A Méndez no le gustó lo que el testigo manifestó ante el juez. Lomas aseguró que el constructor, cuando acudía al Servicio de Urbanismo del Ayuntamiento con proyectos de obras, advertía a los téc­nicos que ya habían sido vistos por Codón y Muñoz Guillén y que contaban con su visto bueno.

Por ello, Antonio Miguel Méndez, ese día, no se contuvo y, en plena explosión ner­viosa, fue a pedir explicaciones a Hermenegildo Lomas y Juan Garrido. El asunto salióa relucir en el juicio.

J. Garrido: Me dijo que era un envidioso, que era un cabrón, el más desgraciado. Fiscal: ¿Recuerda si le llamó también sinvergüenza y sin conciencia?

JG: Sí, perfectamente. Sinvergüenza y sin conciencia.

F: ¿Cabrón y envidioso?

JG: Cabrón y envidioso.

F: Eso, ¿cómo lo dijo? ¿A grandes voces?

JG: Estaba muy excitado. Incluso la conversación que mantuvimos fue una conver­sación tensa, con una voz un poco alta por parte mía y por parte suya, y, bueno, el señor Lomas le dijo que no tenía por qué darle ningún tipo de explicación…

Méndez Pozo justificó esta acción en la rabieta que le entró cuando se enteró lo que          Lomas había declarado ante el juez:

-Lo que me preocupa es el apellido de mis padres y de mis hijos. Eso es por lo que estoy luchando aquí. Por esta razón decidí hablar con Juan Garrido -jefe del servi­cio- y, posteriormente ,entró en el despacho el señor Lomas. Me dijo que qué hacía yo allí, que yo estaba fuera de la Ley. Le respondí que el único sinvergüenza era él y a continuación le dije a Garrido que parecía que todos estaban compinchados contra mí.

y LOS PERITOS DECLARAN…

Pedro del Barrio, Marcos Rico y Ramón Parra, todos ellos arquitectos, peritos pro­puestos por la defensa, coincidieron en señalar que no hubo irregularidades urbanísti­cas, que Méndez Pozo fue perjudicado por el Ayuntamiento en el aprovechamiento urbanístico de sus parcelas y que se actuó con arreglo a Derecho.

Como prueba presentaron un informe realizado por ellos y otros diez arquitectos ­ encargado y pagado por José María Peña- con cuadros comparativos de los solares de Méndez y de otros constructores que obtuvieron mayores incrementos de edificabilidad.

Los peritos del Colegio de Arquitectos Javier Bartolomé Y Gonzalo Fernández

Sebastián -este último también compareció como testigo de la acusación- aportaron una declaración absolutamente contraria a la de sus colegas de la defensa. Según el informe de valoración de las irregularidades urbanísticas permitidas al constructor

Méndez Pozo, éste obtuvo 3.869 millones de pesetas adicionales por sus edificaciones.

Serían 2.100 millones que, convenientemente actualizados a 1.992 en base a los intere­ses anuales, se elevarían a los 3.869.

Este dinero correspondía a excesos de volumen, ocupación de suelo, invasión de terrenos públicos y ocupación del subsuelo. Los abogados de la defensa dijeron que este informe era una mendacidad.

Los ABOGADOS, SIEMPRE A LA GREÑA…

Una de las características más dc!tacadas de este proceso fue la guerra, fundamen­talmente psicológica, que mantuvieron los abogados de ambos bandos. Las interrupcio­nes, apelativos e insinuaciones eran constantes. El presidente de la Sala no tenía más opción que llamarles la atención, hasta el punto, en alguna ocasión, de tener que apelar a la cortesía de las partes. Las luchas más intestinas las mantuvieron Stampa Braun y Martínez Fresneda -que era consciente de la importancia de dar titulares a la prensa para mantener vivo el interés-

Stampa Braun: Que las declaraciones de un testigo sean valoradas por la parte acu­sadora, yo abandono el juicio.

Juan Sancho: Por eso, por eso he dicho que…

SB: Yo considero que no lo considere como una falta de respeto, porque creo que esto no responde a las normas elementales de un plenario.

JS: Bueno, por eso…

Martínez Fresneda: Si el señor Stampa abandona el juicio, yo pediré que se actúe sobre él por coacción sobre el tribunal

JS: Bien; por favor, señores…

SB: Ya estamos siempre con el señor Stampa. Repito que me enorgullece esa fija­ción de mi colega, pero que se dedique a otras cosas, a defender esto y a dejarme a mí en paz.

JS: Ya se ha acabado esto, que la valoración…

SB: Por elemental cortesía deontológica de abogados, los juicios antes se llevaban entre abogados, no entre este ambiente absolutamente de patio de vecindad.

MF: Yo pido en este acto la suspensión del juicio.

SB: No, ¿por qué?

MF: Acaba de decir el compañero que esto es un patio de vecindad yeso sí que yo no le he oído nunca, nunca, y tengo que evacuar consultas con mis compañeros. En este acto pido la suspensión por un cuarto de hora…

Y APARECIO EL CUADRO…

José María Aznar posee un cuadro del pintor burgalés Luis Sáez, uno de los más cotizados y con numerosas exposiciones nacionales e internacionales a sus espaldas. La pintura fue regalada por Méndez Pozo, que es poseedor de numerosísimos cuadros y obras de arte en general y de Luis Sáez en particular. Méndez es uno de los principales clientes de Luis Sáez.

Martínez Fresneda: Algunos cuadros de los que le compraría el señor Méndez Pozo, serían para obsequio. ¿No lo sabe usted?

Luis Sáez: Eso, fíjese usted, ¿cómo voy yo a saber lo que puede hacer con un cua­

dro?

MF: Lo puede usted saber porque puede haber visto un cuadro de usted colgado de las paredes de una persona que no sea el señor Méndez Pozo.

LS. Pero es un cuadro mío que no sé si esa persona que tiene el cuadro…; esto…, usted se refiere al cuadro que aparece en una revista.

MF: También, también me refiero. Ya que habla usted, me refiero también a la revista… ¿a qué revista se refiere usted?

LS: Lecturas.

MF: Sí. ¿Qué es lo que aparece en esa revista? LS: Era un cuadro mío en la casa del señor Aznar.

MS: En la casa del señor Aznar. ¿Y ese cuadro se lo vendió usted al señor Aznar?

LS:No.

MF: ¿Y sabe usted quién se lo ha vendido?

LS: No lo sé.

DECLARA JUAN RENEDO

Juan Renedo, uno de los principales impulsores de este proceso, en su declaración no dejó títere con cabeza. Arremetió contra Peña, Codón, Méndez y el resto de los acu­sados.

Preguntado por sus relaciones de amistad con el alcalde, Juan Renedo Sedano con­testó:

-Es una enemistad manifiesta, hasta el punto de cada vez que se cruza conmigo en la calle me insulta gravemente, en los propios pasillos de esta Audiencia, allá donde puede, va siempre insultándome.

Soledad Renedo: ¿Con el señor Codón Herrera?

JR: Exactamente lo mismo, hasta el punto de sacar la lengua a mis familiares, con­ cretamente a mi madre.

Juan Renedo, en su testimonio, manifestó también que desde el Ayuntamiento se estaba favoreciendo, con un plan perfectamente diseñado, los intereses de Méndez Pozo, con la anuencia de Peña, Codón y el resto de los acusados.

JR: Yo soy parte y estoy representando al colectivo motor de esta ciudad, que es el dañado y la ciudad es la que está peIjudicada. Y yo estoy obrando en nombre de ellos, lo primero. Y además, yo estoy personado a título personal como perjudicado, y tam­bién reclamo lo mío. Y para la Federación se piden setecientos y pico millones.

Stampa Braun: Yo defiendo a su cuñado señor Hormaechea y a otros miembros de la Diputación de Cantabria. Naturalmente creo que tengo perfecto derecho a hacerlo y, por supuesto, usted no va a ser objeto, en absoluto, de preguntas que se puedan referir a lo que yo conozco de esa causa, por obvias razones de deontología profesional y porque me considero una persona decente. De modo que no tenga usted miedo de que yo saque aquí a relucir lo que sepa o deje de saber de Las Llamas o de cualquier otro episodio…

JR: Yo no tengo miedo absolutamente a nada que pueda usted sacar…; usted está diciendo que conoce algún tema que fuera delictivo por mi parte, y, perdóneme usted, por ahí ni hablar.

La actuación profesional de José María Stampa Braun, letrado defensor de Méndez Pozo en Burgos y en Cantabria del presidente de esa Comunidad, Juan Hormaechea, cuñado de Juan Renedo, fue uno de los episodios que enfrentaron a las partes en el pro­ceso de Burgos. Martínez Fresneda pidió “que se certificara si en el auto de procesa­miento de Cantabria figuraba como procesado Juan Renedo y si el auto de procesa­miento recoge hechos presentados por los señores Ortihuela, Navarrete, López Pardo, Duque y Herrera y si consta que son miembros del comité de empresa de Inmobiliaria Río Vena, S. A. Y, por último, si el letrado Stampa Braun está personado en dicho sumario como defensor de alguno de los procesados”.

Stampa Braun: No he querido intervenir en nada que se refiera al tema de Las Lla­mas, en el cual está implicado el señor Renedo, por una cuestión simplemente deonto­lógica. No es que me obligue este proceso a abstenerme del de allí, ni mucho menos a que pretendan implicarse dos cosas distintas. Una cosa es el querer desmontar al alcalde de Burgos y otra cosa es querer desmontar al presidente de Cantabria.

En referencia a las relaciones entre Méndez Pozo y José María Aznar, el acusador Renedo dijo: “Explíqueme usted a mí cómo un presidente del PP, que debe enarbolar la bandera de la honestidad, pues se atreve a presentar a unas elecciones a un individuo que está en libertad condicional, explíquemelo usted si lo entiende, porque yo no lo entiendo”.

LAS SUSPENSIONES DEL JUICIO

El juicio de la construcción de Burgos se caracterizó también por las numerosas suspensiones de la vista, por causas diferentes, aunque el denominador común siempre fue la tragedia humana: la muerte del padre del constructor Antonio Miguel Méndez Pozo, la lumbociática e infarto del alcalde, José María Peña, y la trágica desaparición, por accidente de tráfico, de la letrada de la acusación Soledad Renedo.

El juicio, que se inició el 9 de septiembre, fue suspendido por primera vez cuatro días más tarde, ante el agravamiento de la enfermedad -un cáncer de páncreas- de Gregorio Méndez Alonso:

Juan Sancho: Se ha puesto en conocimiento de este Tribunal que el padre del acusa­do, Antonio Miguel Méndez Pozo, se encuentra gravemente enfermo. En esta circuns­tancia, tanto los letrados del Ministerio Fiscal como de la acusación no se oponen a que se dé por terminada la sesión, por lo que este tribunal acuerda que se reanude el lunes a las 11 de la mañana.

Un mes más tarde, el 14 de octubre, se suspendió nuevamente por la lumbociática de José María Peña, reanudándose el martes, 22 de octubre, con la presencia del alcalde en camilla, que seguía la vista oral desde una sala contigua. Este hecho motivó una gue­rra entre los reporteros gráficos y la familia del alcalde, que intentó siempre impedir que se le fotografiase cuando salía o entraba “en camilla” al Palacio de Justicia.

El letrado acusador, Martínez Fresneda, afirmó en la Sala: “Si el señor Peña está haciendo un esfuerzo enorme, ello va en perjuicio de la validez de las sesiones del jui­cio y ningún acusado debe hacer un esfuerzo enorme para que el juicio se pueda cele­brar. Si tiene que hacer un esfuerzo enorme debe de manifestarlo porque, en tal caso, lo que procede es suspender el juicio hasta que el señor Peña…; me molestan las risas de mis compañeros” -de la defensa-

Juan Sancho: Hagan el favor…

Martínez Fresneda: Yo no quiero que ningún acusado ni ninguno de los presentes tenga que hacer un esfuerzo físico extraordinario para que este juicio se pueda celebrar con toda la prisa que las múltiples ocupaciones del señor Stampa requieren. En ese caso, que lo diga, porque, además, es que lo que ocurre luego es que se nos imputa a las acusaciones cualquier consecuencia desgraciada de ese esfuerzo extraordinario, lo cual ya me parece el colmo de lo que no se puede tolerar por parte de estas acusaciones.

Peña siguió protagonizando más sustos, puesto que el 30 de octubre sufrió una tromba flebitis que motivó una nueva suspensión del juicio de la construcción. En el mismo hospital sufrió el domingo, 3 de noviembre, un infarto de miocardio agudo que obligó a su internamiento en la UCI durante 72 horas.

El alcalde fue trasladado a Madrid. En el Hospital Clínico fue sometido a un pro­fundo reconocimiento el 15 de noviembre. Tres días más tarde, los doctores Pérez Ojeda y Arias Martínez firmaron un certificado en el que aseguraban que el enfermo se había restablecido y superado el test de esfuerzo que le permitía hacer una vida normal y, entre otras cosas, “poner raíles de ferrocarril, cavar zanjas, transportar objetos, serrar madera, montar a caballo al galope, conducir un camión, colocar ladrillos y limpiar cristales” .

El juicio, tras varios escritos de las partes solicitando su reanudación incluso sin la presencia del José María Peña, continuó a partir del 27 de noviembre, justo ocho días antes de que se cumpliese el plazo establecido por la ley para tener que repetirlo ínte­gramente.

El 20 de diciembre, vísperas de Navidad, volvió a quedar suspendido por la muerte en accidente de tráfico de la abogada de la acusación Soledad Renedo Sedano, hermana de Juan Renedo. Soledad murió a las 5,45 horas de la madrugada, cuando se dirigía en su BMW a su domicilio en la urbanización de Los Tomillares. Por posible somnolen­cia, de forma inexplicable Y trágica, colisionó frontalmente contra un camión, en San Medel -N-l20, Logroño- Vigo-, quedando el turismo completamente destrozado. A su funeral asistieron varios cientos de amigos, entre ellos el presidente del Senado, Juan

José Laborda, el entonces delegado del Gobierno en Extremadura, Angel Olivares, y el consejero de presidencia de la Junta, César Huidobro. La noche del 21, el concejal de

Izquierda Unida José Moral, durante la fiesta que anualmente organiza RNE, dedicó a Soledad Renedo el premio “requesón”, galardón que conceden los periodistas al perso­naje público que menos trabas les ponga en su trabajo.

El 8 de enero de 1.992 se reanudó la vista. Al día siguiente quedó interrumpida por una cuestión técnica. Los ~ritos de la acusación solicitaron tiempo para actualizar la tasación de las irregularidades urbanísticas cometidas por Méndez Pozo.

Las interrupciones fueron continuas: El 13 se reanudó y el 22 de enero se abrió un nuevo paréntesis, una vez concluida la fase pericial. El 3 de febrero comenzó otra vez la vista con la fase documental. El mismo día se suspendió de nuevo por cuestiones también técnicas, hasta el 13. Al día siguiente se produjo otro parón, tras las elevacio­ nes de las conclusiones a definitivas, reanudándose el 24 de febrero con el informe del fiscal. El 4 de marzo quedó visto para sentencia.

y VINIERON LOS INFORMES DE LAS PARTES…

El 13 de febrero de 1.992 -cinco meses más tarde desde que un 9 de septiembre se iniciara la vista oral-, el fiscal José Antonio Sánchez comenzó la lectura de sus con­clusiones. Las sorpresa saltó cuando anunció que retiraba las penas de prisión que pedía para los políticos -diez años de cárcel para el alcalde y dos para cada uno de los con­cejales que se sentaban en el banquillo de los acusados-

El abogado de la acusación, Martínez Fresneda, reaccionó rápidamente: esta deci­sión “es una clara prueba del primer efecto del pacto tácito entre el PSOE y el PP para limar las consecuencias políticas de los casos judiciales de corrupción”.

José Antonio Sánchez necesitó diez horas, durante los días 24, 25 Y 26 de febrero, para elevar a definitivas sus conclusiones. Calificó de “gratuitas, precipitadas, inciertas e innecesarias” las afirmaciones que, desde ambos bandos, ponían en tela de juicio su independencia de criterio y actuación.

Según el fiscal, Méndez Pozo obtuvo información urbanística privilegiada del Ayuntamiento de Burgos, actuó de mediador político entre Peña y otros grupos políti­cos y consiguió, con todo ello, un gran beneficio personal:

“El señor Méndez Pozo determinó la suerte de los demás constructores, pues el Ayuntamiento no podía negar a los demás lo que, con motivo de una promoción del señor Méndez Pozo, se había visto obligado a aceptar. Mientras tanto, los compradores de viviendas permanecían ignorantes de todo ello, intentando adquirir un piso en un mercado cada vez más cerrado”.

Acusó a Méndez Pozo de inductor a la prevaricación, estafa, falsedad y amenazas al funcionario Hermenegildo Lomas. Acusó al alcalde y demás políticos de un delito con­tinuado de prevaricación y alegó no tener pruebas directas sobre el cohecho, falsedad y estafa. El silencio de uno de los acusados, el funcionario Cristóbal Serrano -que falsi­ficó un acta sobre la licencia de obras de Maristas inducido por el alcalde y Martínez Llorente, según el fiscal- “ha privado a las partes acusadoras de cualquier clase de prueba de este hecho (…) Ante tal incertidumbre, no nos es posible pedir una pena de prisión mayor y multa…; en todo caso, si el tribunal considera más acertada nuestra postura mantenida en nuestras conclusiones provisionales -en la que pedía cárcel para los políticos- que la sostenida en nuestras conclusiones definitivas, puede condenar tanto al señor Martínez Llorente -teniente de alcalde- como al señor Peña, en base a la petición formulada por las acusaciones particulares personadas…..

José Antonio Sánchez Garrido terminó diciendo:

-Creemos que hemos demostrado suficientemente el esfuerzo realizado a favor de la defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos, del interés público tutelado por la ley, y que hemos procurado ante esta sala la satisfacción del interés social. Si, además, hemos conseguido transmitir a la sociedad la idea de un Ministerio Fiscal abanderado de los derechos superiores de la sociedad y de los superiores valores del Estado de Derecho, nuestra satisfacción será completa.

Gonzalo Martínez Fresneda, abogado de la acusación en representación de la Fede­ración de Empresarios de la Construcción, dijo el 27 de febrero en su informe que éste era “el primer gran juicio de la corrupción de la España Moderna. Como los tribunales de este país no sean capaces de meter en la cárcel a los políticos, apaga y vámonos”.

Añadió: “El fiscal es benevolente y se equivoca al ser benévolo. Es benevolente al excluir a algunos acusados de la participación en los delitos más graves. Lo es también

al calificar los delitos como continuados y al pedir las penas mínimas en algunos supuestos. Los acusados señores Peña, Codón, Muñoz y Corral prestaron su colabora­ción necesaria y consciente en las falsedades cometidas por los señores Méndez y Man­zanares. Para terminar, si no se pone remedio a todo esto con una sentencia condenatoria justa, esta ciudad se hará invivible”.

Emilio Martínez, abogado acusador en representación de las asociaciones de veci­nos, fue a más allá y aseguró que los políticos, “no gozan de presunción de inocencia, aunque sí de la certeza de honestidad y por ello deben dar cumplida cuenta de su gestión”.

El catedrático y especialista en urbanismo Tomás Ramón Fernández –también abogado de Méndez Pozo, natural de Burgos y reciente vendedor de acciones de Banes­to utilizando información privilegiada- dijo en su informe: “Este juicio sustancial­mente ha resultado inútil… Burgos tiene un alcalde que ha ganado cuatro elecciones seguidas con mayoría absoluta, tiene un alcalde que se ha demostrado electoralmente imbatible… En el fondo, señorías, aunque a mí como burgalés me duela decirlo, este es un juicio provinciano, un juicio encendido por el rumor, el rencor, la envidia y por la venganza propias de una ciudad pequeña, en la que no se acepta fácilmente que perso­nas que no pertenecen al núcleo tradicional se coloquen a la cabeza… Su acusación, señor fiscal, carece de todo fundamento. El señor Peña no tenía ninguna necesidad de amedrentar funcionarios, de hacerles llorar en el despacho, de trastornar el orden de tra­mitación de los expedientes y de cometer el cúmulo de infracciones que han descrito…..

El fiscal pidió para Peña diez años de inhabilitación; la acusación particular, 40 de prisión y 77 de inhabilitación, mientras que la defensa solicitó la libre absolución. Para Méndez Pozo el fiscal pidió 12 años de cárcel, tres meses de arresto y diez años de inhabilitación, y la acusación solicitó 48 años de prisión y 98 de inhabilitación.

A las 22,40 del miércoles, 4 de marzo de 1.992, el presidente de la Sala Juan San­cho anunció -con un gran alivio- que el juicio quedaba visto para sentencia. En total se celebraron 70 sesiones, 230 horas de juicio, se vieron afectados 11 acusados y com­parecieron 52 testigos. I!te juicio ha sido el más caro de los celebrados en Burgos y posiblemente figure entre los de mayor coste de la historia judicial de España. Aunque todavía no está calculado su coste de forma exacta, las dos partes estiman que en el proceso del caso de la construcción se superaron los 300 millones de pesetas, incluyendo costas judiciales, minutas de los abogados, gastos de procuradores, dietas… El Ministe­rio de Justicia desplazó una esteneotipista de Madrid, cuyo trabajo fue reforzado con las grabaciones en cintas de casete de lo declarado por acusados, testigos, letrados y magis­trados. La grabadora fue sometida a tal intensidad de trabajo que se estropeó en varias ocasiones cuando se transcribían las declaraciones.

* * *

José María Peña: “Este juicio ha sido una pura invención. Cuatro años de proceso político. Sigo igual de tranquilo, sigo opinando lo mismo y diciendo lo mismo que al principio”.

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Antonio Miguel Méndez Pozo: “Mis negocios no se han visto afectados para nada por este proceso; trabajo ahora aún más que antes. Yo ya sé lo dije a mis hijos: a vues­tro padre le quieren hundir. La clave de la denuncia fue que pensaban que yo era la llave para destruir a Aznar. Durante el proceso me sometieron a un peinado absoluto.

Lo que han hecho conmigo ha sido cruel”.

José Luis García Ancos (fiscal-jefe): “En la Fiscalía sabíamos que había más deli­tos. Pero no pudimos probarlos a lo largo del proceso”.

Juan Sancho: “Ha sido el juicio más difícil de mi vida. Nuestra única preocupación fue acertar. En casa estaban más preocupados. Tras la sentencia hubo pintadas en mi contra”.

Antonio Hernández Mancha: “Todavía no me explico por qué no me llamaron como testigo ni al caso de la construcción ni al caso Naseiro. Yo era el presidente nacional de AP y conocía perfectamente muchas de las cuestiones que salieron en el proceso…”

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